lunes, 27 de abril de 2009

Circular por la Sierra de las Nieves (Málaga) Febrero/09



Escrito por Joaquín Pascual
El sábado pasado, 14 de febrero, teníamos ruta del Grupo de Montaña por la Sierra de las Nieves. Coordinaban la ruta Rafael Prieto y Julio Bueno. El punto de inicio fue la Zona de Acampada de Los Sauces. Se accede por una pista que sale de la carretera que va de El Burgo a Yunquera al poco de pasar la primera población. Hay que pasar por el Área Recreativa de La Fuensanta y seguir en una bifurcación a la izquierda y luego, en otra donde hay tres carriles, tiramos por el del medio (está señalizado).

Desde allí nos dirigimos hacia la Cañada de la Encina buscando las balizas del GR-7. El día estaba muy bueno para caminar, un poco de viento pero venía bien porque estaba soleado.
El ritmo rápidito que llevábamos y la cuesta pronto nos hizo entrar en calor y paramos a quitarnos ropa. Por frente teníamos el Cortijo Huarte.

Abandonamos el GR-7 y torcimos a la izquierda volviendo otra vez en dirección a Los Sauces aunque a mucha más altura. Abajo vimos el antiguo Convento de las Nieves hoy cortijo.
Después volvimos a cambiar de dirección para alejarnos de nuevo camino de la Cueva del Agua.
Subimos a la Cueva del Agua y allí hicimos una parada para picar algo. Es un lugar muy visitado porque tiene fácil acceso por una pista que pasa por un antiguo vivero.
La cueva no es muy profunda pero puede servir de refugio en caso de tormenta. Las vistas desde allí son estupendas.


Saliendo a mano derecha hay otra cueva más pequeña subiendo un poco.
Después de esta breve parada seguimos camino y ganamos altura.
Pronto empezamos a tener magníficas vistas hacia el Este de la Sierras Cabrilla y Prieta de Yunquera, de la Sierra de Alcaparaín más lejos, detrás incluso se veía el Monte Huma y el Capilla. También se divisaba en la distancia Sierra Nevada y delante las Sierra de Tejeda y Almijara.
Hacia el Oeste tampoco eran malas las vistas, la parte más alta de la Sierra de las Nieves seguía cubierta de nieve.


Antes de bajar hacia la Cañada del Hornillo paramos a comer en un lugar donde han plantado muchos cedros. Allí nos hicimos la foto de grupo.
Después de comernos el bocadillo empezamos a bajar por un hermoso pinsapar.
Algunos ejemplares de pinsapo eran de gran tamaño con forma de candelabro.
Seguimos bajando por la Cañada del Hornillo en dirección a la nieve que veíamos delante.
Pero sólo llegamos a pisar alguna que otra manchita porque torcimos a la derecha buscando el Puerto del Hornillo.

En el puerto del Hornillo hicimos una parada para recrearnos con las vistas que había desde allí.
Por debajo nuestra destacaba el Peñón de Ronda y el cortijo del mismo nombre a sus pies, sólo era un punto blanco.




Emprendimos la bajada por un bosque de pinsapos donde la furia del viento había tirado algunos ejemplares de gran tamaño que impedían el paso por el sendero. Esto obligaba a dar un pequeño rodeo y a pincharse con las temidas aulagas.
Llegamos a la Fuente del Hornillo que se encuentra debajo de un tajo donde hay un refugio de pastores.


Aquí hicimos otra paradita para descansar, circunstancia que aprovecharon algunos para refrescarse con las cristalinas aguas de la fuente.
Después de esta parada reemprendimos la marcha por un tramo un poco confuso, el sendero se encontraba casi perdido por la vegetación y los pinsapos caídos.
Después de un rato salimos a un tramo más abierto y despejado de pinsapos por el incendio que tuvo lugar aquí hace unos años. Estábamos en el sendero que va del Peñón de Ronda a Los Sauces.
Nos dirigimos hacia el Cortijo Huarte, muy cuidado y blanqueado, junto al cual pasamos.
Poco después de pasar el Cortijo Huarte pasamos al otro lado de la cañada para llegar al punto donde por la mañana abandonamos el GR-7.
Y ya por camino conocido llegamos otra vez a Los Sauces casi siete horas después de haber salido por la mañana, con 21 km recorridos y unos 1.100 m de desnivel de subida acumulados.

jueves, 16 de abril de 2009

Subida al Lucero invernal (1779 m) febrero/09



SUBIDA AL LUCERO


Datos de interés:

Lugar de partida: Canillas de Albaida, pista a puerto blanquillo (1200 m)
Altitud: 1779 m
Desnivel: 579 m
Dificultad: Media
Duración: 6 horas
Fecha: 1-2-09
Longitud: 10 Kilómetros

A las 7 de la mañana nos damos encuentro 13 compañeros del club para emprender esta ruta de montaña: Irene, Julio, Rafael, Paco G, Paco T, Pepe, Silvia, Pedro, Maribel, Josefa y Manolo (que hicieron de coordinadores), Rosa y yo. Con dirección hacia Málaga, y posteriormente por la salida 277 a la localidad de Competa, y por último a Canillas de Albaida. Un poco antes de entrar en
dicha localidad hay una desviación hacia la derecha que indica “área recreativa La fábrica” 3 kms. Una vez avanzado 1 km, nos volvemos a encontrar la misma indicación “la Fábrica 2 kilómetros” hacia la izquierda, nosotros tiraremos por la derecha, y a unos cientos de metros, un carril de tierra en la parte izquierda será nuestro camino. Tras avanzar durante 9 kilómetros por este carril, (en bastante mal estado en algunos tramos) llegaremos a Puerto Blanquillo (1200 m de altitud). Es fácil reconocer el lugar ya que hay una amplia curva hacia la izquierda y un hito en la parte derecha que nos abre camino para el inicio del sendero.
Son las 11,30 h, el frío y la lluvia amenaza. Nos preparamos hasta las cejas con ropa de abrigo, y como era de esperar empieza a llover. ¡A llover!, no, está nevando.
Empezamos a subir por el sendero perfectamente señalizado, y que serpenteando a media ladera nos adentra a un bosque de pinos (20 minutos). Aquí, un cartel de “fin de sendero, fábrica de la luz, puerto de Competa”, nos da la referencia de estar en el buen camino.

En el bosque, la niebla se apodera del lugar, y el camino se eleva con fuertes pendientes, que poco a poco vamos superando. Después de casi una hora, llegamos al puerto de Competa (1400 m). Aquí vemos un pluviómetro, al cual nos dirigimos, y bajaremos a la pista, que a pocos metros está
junto a la cantera, donde además hay un depósito de agua contra incendios. Avanzaremos por la pista durante un kilómetro hasta llegar a un cartel indicativo del parque natural y de la subida al Lucero. Aquí, según esta indicación, son 3 km y 2 horas hasta coronar el Lucero (en poco más de una hora se puede llegar).

Aquí la nieve ya hace su presencia, hace frío. Una fuerte nevada nos acompaña hasta el collado de La Mota (1525 m).
Aprovechamos para reagruparnos y tomar algo de fruta. Resguardado del fuerte viento y la nevada, tras 10 minutos reanudamos la marcha.

El Lucero está allí arriba, lo vemos, nevado hasta su cumbre, embellece todo el paisaje. Seguimos subiendo y avanzando hasta el collado de los mosquitos (1640 m). A partir de aquí, el tiempo empeora, y la nieve nos azota fuertemente en nuestros rostros. Cada uno a su ritmo, el grupo va subiendo poco a poco, pero dejando grandes huecos entre todos ellos. En algunos tramos la pendiente se hace fuerte, y la nieve acumulada se hace peligrosa, así que pisaremos con cuidado para no resbalar. El aliento a veces cuesta recuperar, el frío se apodera de nuestros cuerpos, pero aún así, como momias andantes seguimos subiendo.

Tras 2 horas 45 minutos desde que iniciamos la ruta, por fin hemos llegado. Primero Paco G, al poco Rafael, y detrás yo. A pocos metros se incorporó Pepe. Aquí arriba, los cuatro disfrutando de este bello paisaje, donde hasta ese momento las nubes invadían parte del paisaje que rodeaba al Lucero (1779 m). A los 10 minutos fueron llegando el resto del grupo. Aquí, todos satisfechos por esta bella subida. Empezamos a comer, y brindar de ese vino que Manolo ofreció.

Las nubes se empezaron a ir, y el cielo quedó parcialmente despejado para poder disfrutar de estas magníficas vistas: por una parte el mar, y por otra la cumbre de la Maroma repleta de nieve.
Mejor día imposible: niebla por el fantasmagórico bosque, nevada en una subida invernal por este bello pico, y como no, de despedida una apertura del tiempo para colocar la guinda.
Aquí arriba y antes de bajar, como siempre Josefa nos deleitó con un sabroso postre para digerir
este espectacular día.
Ya bajamos con el cielo casi despejado, y al llegar al collado de los mosquitos, Manolo y Josefa sacan de su “MOCHILA-RESTAURANTE” un enorme termo con un café calentito. Enhorabuena pareja, sois especiales.
Ya en los coches, cerca de las 6 de la tarde finalizamos esta ruta con una duración de poco más de seis horas, diez kilómetros, y un desnivel de casi 600 metros.

miércoles, 15 de abril de 2009

Subida al pico Vilo (1415 m) Enero/09



Escrito por Joaquin Pascual
El sábado, 17 de enero, teníamos ruta del Grupo de Montaña en Alfarnate (Málaga), pueblo situado en pleno Arco Calizo Central y que se autotitula “Pirineos de la Costa del Sol”. La verdad
que montañas no faltan en sus alrededores. Salimos de Dos Hermanas y en Alcalá de Guadaira tomamos la A-92 hasta Lora de Estepa donde desayunamos. Seguimos por la A-92 y en
Antequera cogemos la autovía de Málaga. En el Puerto de las Pedrizas nos salimos en dirección a Colmenar. Antes de llegar a este pueblo nos metemos (a la izquierda) por la desviación hacia Alfarnate. Pronto vimos los espectaculares peñones del Alto del Fraile, Doña Ana y el Tajo de
Gomer. A sus pies Alfarnatejo y detrás asomaba la Sierra de Enmedio de Alfarnate donde está el Pico de Vilo. Al Tajo de Gomer (el de la derecha) ya habíamos subido en otra ocasión. Llegamos a Alfarnate y preguntamos por el polideportivo, lugar de inicio de la ruta de subida al Pico de Vilo.
Aparcamos en la Plaza de Andalucía y salimos caminando por un paseo entre pinos después de pasar una valla en recodo. Dejamos el Polideportivo a la izquierda y continuamos por una pista que sube hasta unas antenas y un repetidor de TV. En pocos minutos empezamos a tener calor y a sobrar ropa. Con las revueltas de la pista pronto ganamos altura y dejamos abajo a Alfarnate.
Después de un kilómetro llegamos a las antenas y vimos un poste con indicaciones. Al Pico de Vilo marcaba 90 minutos. Ahora veíamos el pueblo de Alfarnatejo y más a la derecha el Chamizo
(1.637 m), cumbre de la Sierra del Jobo y de la zona. José Manuel posó para la posteridad. De allí sigue bordeando el Morrón del Gallo una pista en la dirección que teníamos que seguir. Paco G. y Manolo R. deciden ir por la cuerda, los demás seguimos las pista subiendo poco a poco y
disfrutando de las vistas a pesar de haber algo de bruma. Después de unos tres kilómetros la ancha pista, que parece nueva, se acaba y nos metemos por un sendero que sube por la izquierda. Al poco el sendero se introduce en un pinar y llegamos a una antigua era que está en una especie de collado. Estamos en la cuerda y tenemos vistas al otro lado de la sierra. En este punto se nos une Paco G. y Manolo R. que han cresteado por el Morrón del Gallo. Ahora el
sendero sigue por el pinar donde quedan restos de la nieve caída el fin de semana pasado. Tenemos que saltar una portilla y seguimos a la izquierda de una alambrada. Salimos del pinar a una zona rocosa, allí un poste de señales nos confirma que vamos por el buen camino. En unos minutos subimos un último repecho dejando abajo a los peñones antes citados que ahora vemos desde arriba. Y al llegar a la cumbre nos encontramos la agradable sorpresa de ver la cima nevada de La Maroma (2.066 m) asomando entre una corona de nubes. El vértice geodésico del Pico de Vilo (1.415 m) esta situado sobre un peñasco que corona una pequeña meseta donde
pastan algunos caballos entre manchones de nieve. Dos horas hemos tardado en llegar desde Alfarnate superando algo más de 500 m. Todavía estaremos media hora más haciendo fotos y disfrutando de las vistas, incluida Sierra Nevada. Sobre la una de la tarde emprendimos la bajada y todavía tuvimos que pararnos un par de veces para recrearnos con los paisajes. En pocos minutos llegamos a la era y allí debatimos si bajar por el mismo sendero de subida o hacerlo por la cuerda. Paco G. que ha subido por la cuerda se ofrece a guiarnos y la mayoría le seguimos, un pequeño grupo decide volver por el sendero porque hay alguno que tiene molestias en las rodillas. Vamos subiendo sin sendero buscando el mejor camino entre las rocas hasta llegar al
Morrón del Gallo. Allí hacemos una parada para volver la vista y ver el Pico de Vilo, donde hemos estado un rato antes, y La Maroma que ahora se ve más despejada de nubes. Unas fotos y empezamos a bajar de nuevo cuidando de nos resbalar porque las rocas están humedas. Pronto
vemos a Alfarnate 400 m más abajo. El cielo empieza a cubrirse de nubarrones, veremos a ver si al final… La bajada se va haciendo más empinada y abrupta, ya vemos las antenas donde hemos quedado con el otro grupito. Sobre las dos y media nos juntamos todos en las antenas y nos comemos los bocadillos. Allí estaremos una media hora. Después de esta parada iniciamos el sendero de Las Morillas que parte de allí mismo. Así alargaremos un poco la ruta y volveremos a Alfarnate rodeando el Morrón de Mal Infierno. Este sendero baja hasta las ruinas del cortijo Lagar de Olmedo, pero se ve que cogimos un atajo por uno de los muchos senderos de cabras que había por allí y lo dejamos a un lado. Pronto dejamos arriba el Morrón de Mal Infierno. Volvemos a encontrar las balizas del sendero cerca del río Alfarnate. Ahora continuamos por su orilla izquierda (orográfica) y pasamos cerca de un antiguo molino de aceite que está en la orilla derecha. Llegamos hasta la misma orilla del río y vemos un cartel que nos indica que si lo cruzamos podemos llegar a la Venta de Alfarnate en pocos minutos. Nosotros seguimos el sendero que ya iremos a la venta a la vuelta. El último kilómetro lo hacemos por un camino
empedrado entre muros de piedra y rodeado de quejigos que ahora están sin hojas. Entramos en el pueblo por Pozo Rincón y llegamos a los coches poco antes de las cuatro de la tarde. Después de quitarnos las botas nos vamos a la Venta de Alfarnate para tomar café. Esta venta presume
de ser la más antigua de Andalucía, ya que data del siglo XIII. Durante sus muchos años de vida ha conocido cantidad de sucesos relacionados con el bandolerismo, como ejemplo el que relata un azulejo que hay en la fachada. Y así terminó la primera ruta montañera del año 2009 para ir entrando en faena poco a poco.

Subida al Lagarin y las Grajas (1067 m) Diciembre/09









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martes, 14 de abril de 2009

Un viaje por Marruecos: Cordillera del Atlas: Subida al Pico Toubkal (4167 m)- Imnil-Around-Marrakech-Tanger-Asilash Abril/09




RUTA DIARIO DE UN VIAJE POR MARRUECOS: Subida al monte toubkal (4167 m)




Viernes 3-4-09: Sevilla-Tarifa-TángerEn esta ocasión, cuatro compañeros del club: Paco Terrero, Jesús Prior, Rosa y yo, hemos quedado a las 14 horas para salir con dirección hacia Tarifa, y desde aquí cogeremos el ferri a Tánger. Aunque teníamos reserva para las 19 horas, llegamos pronto, por lo que cogeremos el de las 17 horas (dos horas menos en España). Tras una hora de travesía y pasar los controles fronterizos, desembarcamos en el puerto de Tánger sobre las 16 horas.
Después de negociar el precio con el taxista, y tras un pequeño regateo, nos llevó a la estación de trenes por 50 dírham (está a unos tres kilómetros).


Sacamos el billete para el tren nocturno que se dirige a Marrakech (sale a las 21,05 horas y llega a las 8,00 horas), al no haber literas, tuvimos que ir en 1ª clase (290 dírham por persona), cambiamos dinero en la máquina expendedora que se encuentra en el exterior de la estación (1 euro = 11 dh).
Como  teníamos tiempo durante la tarde, de nuevo negociamos el precio para un “Petit Taxi” (30 dh) e ir a visitar la ciudad de Tánger.


Según llegamos, nos sale nuestro improvisado guía. Con un castellano fluido nos intenta convencer para enseñarnos la ciudad (aquí cada uno hace lo que puede para ganarse unos dírhams). La única solución es el respeto, la educación e ignorarlo mucho hasta que se canse, y darle las gracias por intentarlo.


Cerca del puerto cogemos una calle que hacia arriba se adentra en el interior de la Medina. Tras pasar una entrada arqueada de la muralla, el gentío es permanente en las callejuelas, las mujeres cubren su cabello con el preceptivo “Hiyab”, el aroma del pan haciéndose en el horno, el olor a especias, el canto del muecín. Las tiendas atiborradas de objetos para vender, para regatear.
Tánger es una ciudad que te atrapa, mezcla de mucha gente, frontera que baña dos aguas: el mediterráneo y el Atlántico.



De vuelta hacia la estación degustamos unas exquisitas cabrillas, que en un quiosco ambulante las vendían. ¡Ah!, y con lavabo incluido.







Sábado 4-4-09: Marraquech-Imlil-Refugio de Netret.

Tras una larga noche (11 horas y 650 km) casi sin dormir por fin llegamos a Marrakech, sacamos el billete de vuelta, ahora sí en literas (350 dh). Muy cerca de la estación desayunamos (20 dh por persona: zumo de naranja, café y té, tortitas con mantequilla, queso y mermelada. No está mal).












Ahora tocaba lo peor. Volver a regatear-negociar un taxi hasta Imlil (unos 70 km y hora y media). Teníamos una buena referencia, máximo 300 dh. Así que al ataque: 500, 400, 350, por fin nos lleva por 300.









Por la avenida de Mohamed V nos dirigimos hacia Imlil. De frente, al fondo, a lo lejos, una impresionante mole de cordillera nevada nos espera. Es el Atlas, y uno de sus picos el codiciado Toubkal (4167 m).



Tras una hora y media de carretera y un paisaje espectacular, donde las cumbres nevadas contrastan con una tierra árida, y un frondoso valle salpicado por el torrente de agua que baja a gran velocidad.




A las 11,00 horas llegamos a Imlil (1740 m). Un recóndito y alejado lugar, lejos de todo, pero no
del toubkal. Este sitio me recordó a aquellos documentales que veía sobre expediciones al Himalaya Nepalí.

De hecho este es el lugar donde uno se aprovisiona de víveres para la ascensión al toubkal.
Aquí, habíamos quedado con Lahcem, un marroquí con el que contactamos para todo lo necesario: mulas, muleros, porteadores, refugio y alojamiento.



Toca de nuevo negociar. Tras el pertinente regateo la cosa quedó así:
-Mulero con una mula, nos llevaría las mochilas hasta pisar nieve (en este caso, 2850 m), 130 dh ida y 130 vuelta. Todos.


-Porteadores, ellos mismo llevarán las mochilas, desde donde dejemos las mulas hasta el refugio (3207 m), 110 dh ida y 110 vuelta. Todos.
Así se habló y así pactamos.


Con un gran gentío de autóctonos, con guiris venidos de todas parte del mundo, las calles
polvorientas, y un subir y bajar de mulas. Omar y Mustafá (¡Que nombres más raros para ser
marroquíes!), nuestros muleros, acoplan las mochilas en las alforjas de la mula.


Empezamos a subir por la única calle del pueblo, con dirección hacia las grandes montañas nevadas. Son las 11,30 horas, el sendero perfectamente marcado por las huellas de las mulas
empieza a subir fuertemente en un zigzagueo permanente. A los treinta minutos llegamos al pueblo de Around, que engalanada a una elevada colina, pinta una bonita estampa. A nuestros
pies una planicie pedregosa por la que fluye un río furioso con sus aguas bravas venidas de las altas cumbres nevadas. Atravesamos el río, y entramos en el Parque nacional del Toubkal. El
sendero poco a poco va subiendo, dejando el río a nuestra derecha.

Tras dos horas de subida llegamos a Sidi Chamarouch, popularmente conocida como la “Roca Blanca” (2300 m), lugar de peregrinación para los creyentes en el Islam, y vedado para los no musulmanes.

El lugar está compuesto por un grupo de casas, algunas de ellas habilitadas como chiringuitos. Aquí la parada es obligatoria. El lugar es espectacular: altas cumbres nevadas, cascadas de agua,
y un pintoresco enclave, donde los personajes del lugar dan aún más colorido. Además, el zumo de naranja (10 dh) refresca en esta terraza improvisada.

Hemos atravesado el río y por lo tanto ahora lo dejaremos a nuestra izquierda.
A partir de aquí las vistas son excepcionales, la nieve cada vez más cerca, las montañas más
altas, el paisaje es dantesco. Cuando alcanzamos los 2850 m de altitud, la nieve ya invade el suelo, y las mulas no pueden pasar. Es el momento de coger las mochilas y los porteadores las
llevarán. Es increíble ver como cada porteador acarrea con dos mochilas bien cargadas, y empiezan casi a correr por la nieve, nosotros detrás, solo con lo puesto casi que no los podemos alcanzar.





Ya en un gran valle, bajo altas montañas vemos el refugio, en treinta minutos habremos llegado.
Son las 16,30 horas, y tras cinco horas de recorrido, y casi 1500 metros de desnivel llegamos al refugio de Netler (3207 m).

Aquí, montañeros venidos de todas partes, pero sobre todo españoles, muchos españoles.
Italianos, franceses…….todos preparados para subir a la cima más alta del norte de África, de la Cordillera del Atlas, el pico Toubkal (4167 m).

Hablamos con Alí, el que regenta el refugio, nos da la habitación nº 2, allí compartiremos estancia con otros montañeros.



Es la hora de la cena, Harida calentita de primero, tallín de cordero de segundo, y como no, naranja de postre. Y para digerir esto, una taza de té.

Buenas noches, mañana hay que madrugar.











Domingo 5-4-09: Subida al Toubkal-Refugio-Around-Imlil





Son las 5,00 horas de la mañana, el despertador nos avisa de que es la hora de levantar.
Nos apañamos, desayunamos, y a las 6,30 con piolet en mano, crampones calzados y bien




abrigados (2º C) empezamos a subir. El camino a seguir se encuentra justamente detrás del refugio. Nos esperan casi 1000 m de desnivel en poco trayecto.

Un reguero de montañeros nos acompañamos en los primeros tramos de la ascensión, después
cada uno a su ritmo. Son varias palas cargada de nieve las que hay que subir, y casi todas con una gran inclinación. Entre estas, unos colladitos que nos harán descansar.

La primera pala nos dirige hacia la izquierda (este) en busca de unas paredes de roca, el desnivel es de unos 400 m.

Según vamos subiendo, la falta de oxigeno la vamos notando, y cada poco hay que parar. El
paisaje es espectacular, y nosotros aquí como diminutas hormigas en este gigantesco glaciar.
Ya llevamos dos horas y treinta de recorrido, la temperatura ha subido, el tiempo es genial, ni
una nube…. ¿pero que vemos en frente?, otra pala de nieve-hielo con un fuerte desnivel de unos 200 m. Aquí nos acompañan unos esquiadores italianos, las fuerzas flaquean, y los cuatro
empezamos a separarnos, En lo alto, allí en la cresta, un grupo de montañeros venidos de otro 4000 se incorporaron a nuestro camino. Ya estamos cerca, pero el toubkal aún no se ve. De
nuevo giramos hacia la izquierda (Este), una vez alcanzada casi la cresta. Ahora hay que pasar por un desfiladero en el que hay que pisar con mucha precaución, por suerte la huella está perfectamente abierta.

Ya hemos superado los 4000 m y la respiración se nota fatigada. Rosa se ha adelantado, y no hay forma de alcanzar, detrás yo, y muy abajo Paco que se ha quedado con Jesús que parece le cuesta subir.
Lo importante es que cada uno se marque su ritmo, no a todos les afecta por igual la altura.

Tras un pequeño repecho, ya veo la gran pirámide de metal que preside el pico Toubkal (4167 m). Tras tres horas y treinta de recorrido, Rosa llegó la primera, a cinco minutos llegué yo, y Paco con Jesús media hora después.

Aquí arriba el paisaje es dantesco, mires donde mires, las cumbres nevadas no parecen tener fin. Aquí arriba muchas cosa se piensan, se reflexionan, se meditan …………………..


Tras media hora de disfrute, y de las correspondientes fotos de rigor, empezamos a bajar sobre las 11,15 horas. El tiempo genial, nada de aire, nada de viento, un cielo despejado y una temperatura ideal.

La bajada la haríamos por el mismo sitio de subida, las vitas son espectaculares.
En dos horas llegamos al refugio. Aquí habíamos quedado con los porteadores de 13 a 14 horas. Son las 13,15, justo el tiempo de preparar las mochilas, comer algo y liquidar las cuentas en el refugio.

A saber lo que nos cobraron por persona
-Dormir 92 dh
-cena 50 dh
-Desayuno 25 dh
Total unos 15 euros, con tarjeta federativa de montañismo, si no se posee contar con 50% más.
Pues lo dicho, son las 14,15 horas y empezamos a bajar. Los porteadores cargados marcan un
ritmo acelerado. Al poco llegamos a donde estaban las mulas, las cargamos y hacia la “Roca Blanca” (Recordad el lugar de peregrinación). Aquí una parada de 15 minutos, zumo de naranja fresquito y para abajo.

Cuando se llega a Around, en vez de tirar por la izquierda (por donde vinimos en la subida), nos adentramos a la derecha, hacia la parte baja del pueblo, después de atravesar un pequeño puente.

El color de las casa de Around se confunden con la árida tierra en las que descansan, pero contrastan con el blanco de las cumbres nevadas, el colorido de las vestimentas de los habitantes, y de la blanca flor de los cientos de almendros.

En la bajada hacia el río, ya muy cerca de Imlil, las niñas ataviadas con sus coloridos pañuelos, otras cargan sacos de hierba, otras simplemente hablan junto al fluir del agua, y entre la arboleda y un camino polvoriento un mulero con su mula, y detrás su esposa, tapada de pies a cabeza con un burka gris. Ella se sienta en una gran roca a la espera de nuestro paso y vigilarnos para no ser fotografiada.

Son las 18,15 horas, tras cuatro horas de camino desde que salimos del refugio, hemos llegado a Imlil.
Aquí antes de entrar en el pueblo nos detenemos en el albergue de Lahcem (recordad, el marroquí con el que habíamos contactado para todo). Aquí nos quedaremos a dormir, cenar y desayunar. Una hermosa casa con unas impresionantes vistas hacia las cumbres, exquisita decoración bereber, y sobre todo un lugar para descansar.
La acumulación de cansancio se estaba notando.
Nota: aclaratoria sobre la subida al toubkal. Esta cumbre no es técnicamente difícil, aunque requiere de un gran esfuerzo durante dos días, ya que entre las dos jornadas hay que contar con casi 2500 m de desnivel, unos 40 km de recorrido, 15 horas de pateo, y una aclimatación a la altura, y sobre todo en época de nieve, dependerá del estado de la misma y de las condiciones climatológicas. Recordad que son 4167 m.


Lunes 6-4-09 Imlil-MarrakechA las 8,00 de la mañana en planta, y a las 9,30 en el taxi (300 dh) hacia Marrakech. El albergue 220 dh cada uno, unos 20 euros dormir, cenar y desayunar.
Una vez en Marrakech, el objetivo primero era buscar una consigna donde poder dejar las mochilas, y poder libremente visitar la ciudad durante todo el día. Paco ya conocía el hotel Essaouira, bien situado y cerca de la plaza Djemaa El Fna. Por solo 5 dh cada uno nos quitamos ese “problema”.


Poco después de las 11,00 ya estábamos en la plaza Djemaa El Fna.



Indescriptible, es una feria de vendedores ambulantes, todo lo imaginable e inimaginable. Quizás el que más llama la atención es el encantador de serpientes, donde con una musiquilla ancestral


dan movimiento a la cobra y otras tantas variedades. La plaza extensa y en forma de “L” da entrada a varias puertas hacia la Medina, y en un extremo la Koutobia, una torre mezquita hermana de la Giralda de Sevilla.
La cámara no deja de disparar, a cada paso, en cada instante, un personaje, una escena para inmortalizar. El olor a carne proveniente de distintos tenderetes, el canto del muecín, que desde los minaretes llama al rezo a los fieles, esto es único, es Marrakech.









Entramos por una de las puertas que accede a la Medina. Una sucesión de tiendas por ambos lados de las callejuelas: cafeteras, platos, alfombras, tapices, collares.……………., y un sinfín de objetos que se acumulan en las tiendas.


Aquí el regateo es de uso obligado, como mínimo la mitad del precio que te ofrecen, da igual lo que sea.
Un laberinto de callejuelas, pasajes, con un ir y venir de personajes, cada uno con indumentaria típica marroquí: pañuelos, burkas, chilabas. Es un disfrute para todos los sentidos.


Con un español fluido, los comerciantes te ofrecen todos los productos, sobre todo “bueno, bonito, barato,…… buen precio”. ¡Qué manejo de los idiomas! ¡Son unos verdaderos artistas del regateo!.






Mientras compramos unos gorros marroquíes, se acerca una mora, que con un pañuelo cubriendo su rostro, nos intenta, y al final nos convence para comprarle unas pulseras. Cada compra se inmortaliza en el tiempo, es remontarse a la época de los mercaderes.



Se acerca la hora de la comida, que mejor sitio que el restaurante toubkal, situado en la misma plaza Djena El Fna. Ensalada marroquí, y cuatro “Pastillas”, tortas de hojaldre rellena de carne. A menos de tres euros cada uno.


Tras un pequeño descanso, seguimos callejeando por otras tantas callejuelas de la Medina. Tan absorbido por este ambiente, uno empieza a marearse de tantas tiendas, de tanto regateo…….da la sensación de uno llevar aquí toda la vida.




Un comerciante avispado y buen relaciones públicas y orador nos conduce hacia el interior de su establecimiento. Su objetivo primero, dar una explicación gratuita sobre distintas hierbas
medicinales. Su objetivo principal vendernos lo que sea. Así fue y así pasó. ¡No tienes intención de comprar nada, y al final algo compras!. Esta ciudad es mágica.


El cielo empieza a ennegrecerse, y la noche empieza a caer. Nos dirigimos de nuevo hacia la plaza Djena El Fna, y sentados en una terraza saboreando un té a la menta contemplamos los últimos rayos del día.


Son las 19,15 horas, el tren sale a las 21,00, con lo que hay que partir para el hotel Essauira donde hemos dejado las mochilas. Y taxi a la estación (50 dh).








Martes 7-4-09 Asilash-Tánger-Tarifa-SevillaLlegamos a la estación de Asilash (a unos 44 km de Tánger) a las 6,30 horas de la mañana. La idea era visitar la ciudad, y a mediodía partir para España.
La estación no está lejos (a 1 o 2 km), optamos por coger un taxi (40 dh) y una vez en Asilash poder desayunar.



Era muy temprano, la ciudad dormía. Así que en frente de la entrada de la muralla pudimos desayunar. Lugar marroquí donde los hombres fuman con sus clásicas pipas de kif.
-Nosotros-¿Qué hay de desayunar?
-Camarero- Nada, pero no os preocupéis, ahora os traigo algo
Efectivamente, a los diez minutos, nos trajo cuatro “Harchas”, especie de unas tortas durillas azucaradas rellena de cacao y mantequilla.



Pues nada, eso y unos cafés calentitos fueron nuestro desayuno madrugador.
31 dh en total, ¡qué pasada, 70 céntimos cada uno!.
Después atravesamos, y entramos en el interior de la ciudad. Parecía un lugar fantasma (hay que recordar que son las 7,30 de la mañana).





Obviamente todo cerrado. Las callejuelas tienen su encanto, muchas paredes, puertas, y ventanas pintadas de distintos colores: verdes, azules, amarillos, rojos. Todas las calles nos llevan a la muralla, junto al mar.
Un par de horas ha sido suficiente para disfrutar de este lugar.
Lo suyo hubiera sido visitarlo algo más tarde, con ambiente en las calles, y tenderetes abiertos.
Así que poco antes de las 9,00 negociamos un taxi hacia Tánger (200 dh), con idea de coger el ferri que salía a las 11 horas, las 13 en España. Llegando a Sevilla a las 18 horas.
Un bonito viaje donde hemos mezclado, cultura, religión, folclore, y un objetivo cumplido, subir a la cumbre más alta de la Cordillera del Atlas, del norte de África, el pico Toubkal.