jueves, 3 de enero de 2013

Subida al Peñón de Algamitas (1121 m)) diciembre/12




Texto y fotos realizados por Felix Caballero

Cinco compañeros del club ( Víctor Sánchez, Antonio Bueno, Juan García, José López y Félix) nos propusimos ascender al Peñón de Algámitas situado en la sierra Sur de Sevilla, concretamente en la sierra del Tablón. Salimos a las 8 dela mañana del lugar habitual y nos dirigimos hacia esta pequeña localidad sevillana.


Después de desayunar en Morón de la Frontera nos dirigimos hacia la localidad de Pruna y cuando llegamos al cruce de la carretera SE-462 giramos a la izquierda en dirección a Algámitas. Dejamos a nuestra izquierda la ermita de Pruna y unos 400 m. más adelante junto al P.K. 8 dejamos la zona de aparcamiento de la subida al Terril, techo de Sevilla.


Al llegar al Km. 3,5 de la carretera entre Pruna y Algámitas (Puerto del Zamorano) giramos a la izquierda, hacia el Complejo turístico de montaña y camping “Peñón de Algámitas”. Frente al restaurante del complejo, a unos 750 m. de altitud aparcamos el coche y nos preparamos para la subida.


El día ha amanecido totalmente despejado y con una temperatura estupenda para realizar nuestro deporte. A lo largo del recorrido el calor se acentúa y a más de uno le sobra la ropa que lleva puesta. Comenzamos la ruta pasando por la entrada al complejo y apenas unos metros después nos desviamos hacia la izquierda siguiendo la dirección pintada en un cartel de tablas sobre un poste que indica “Sendero” además de “Camping y Bungalós”.


Pasamos por delante de estas viviendas eventuales y el senderillo estrecho zigzaguea bajo las copas de las encinas. Pasamos por una puerta grande de una valla y seguimos el sendero marcado con las rayas verdes y blancas de PR, Después de pasar la zona de tiro con arco giramos a la izquierda y pasamos bajo el cable de la “tirolina” y continuamos ascendiendo por el senderillo hasta pasar dos puertas de vallas. Después de la segunda seguimos las indicaciones de unos postes con líneas blancas y verdes y la leyenda SL-A 90. Poco más arriba después de pasar la tercera puerta nos encontramos con un poste alto con dos tablillas con la indicación “SL – A 90 Camping 1,1 Km. y SL-A 90 Peñón de Algámitas 1,5 Km”. 300 m. más arriba vuelve a haber un poste similar.


A partir de este punto el ascenso se acentúa un poco más y continuamos bajo de las copas de las encinas que de vez en cuando nos dejan ver el paisaje que se divisa a nuestra derecha: Morón, al pie de la sierra de Espartero, la sierra de Montellano y su castillo de Cote, El peñón de Zaframagón, Pruna con su castillo fronterizo de “Hierro”, Olvera con su castillo árabe, El Gastor a los pies del Lagarín y las Grajas, las sierra de Líjar que no nos deja ver Algodonales y al fondo los picos del Reloj, el Simancón, el San Cristóbal y toda la sierra del Pinar del Parque Natural de Grazalema.


Después de recrearnos con estas bonitas vistas continuamos por la ladera, teniendo al frente la loma y pico del Terril por encima de la cual aparece el sol. La carretera que hemos seguido unos minutos antes zigzaguea a sus pies. Pasamos otra puerta de valla y el sendero desciende durante unos cientos de metros entre encinas y palmitos. Las líneas verdiblancas marcadas en algunas rocas nos indican que vamos por el camino correcto, aunque realmente no tiene pérdida alguna con estas condiciones climatológicas. De golpe el bosquecillo desaparece y sólo quedan pequeñas plantas, algún que otro palmito y algunas retamas que crecen entre las losas pétreas e inclinadas que debemos ascender a partir de ahora.




A nuestra izquierda tenemos, imponente, la cresta del peñón que debemos seguir rodeando para poder alcanzar su cumbre con más facilidad. A veces tenemos que sujetarnos con las manos y en algunos momentos de respiro aprovecho para fotografiar los preciosos lirios.



La cumbre del Terril, con su monolito, lo continuamos viendo delante de nosotros, a contraluz debido al reluciente sol que aparece sobre él.



La cantidad de rocas disminuye y el terreno, mientras continuamos ascendiendo, se presenta cubierto de una verde y fresca hierba entre las que abundan las cebollas albarranas, aún demasiado pequeñas. Cuando vemos el final de la cresta a nuestra izquierda, giramos en ese sentido buscando la inevitable trepada hacia la cumbre. Aunque nos parece mentira y mientras Antonio, Víctor y yo nos recreamos con las vistas, Juan García y Pepe López se nos adelantan y comienzan a pegarse a las rocas como lagartijas.



Definitivamente pienso que Pepe ha superado sus problemas de vértigo. Cuando nos acercamos a la base de las rocas, ellos están casi arriba. Dejamos las mochilas abajo para que no nos estorbe en esta trepada y me acuerdo de nuestro compañero Paco Terrero (“Un buen senderista nunca abandona su mochila”).


Pues sí, nos agarramos a las rocas y con la máxima seguridad vamos colocando los pies para no resbalar ni llevarnos el más mínimo contratiempo. Un grupo de montañeros llegan en ese momento tras nosotros.


Unos deciden subir y otros esperan abajo. Aprovecho para que el que viene justo detrás de mí nos haga unas fotos mientras terminamos la subida.


¡ Qué satisfacción llegar a la cumbre ! Esta vez sí que podemos disfrutar de las preciosas vistas. La temperatura y la estupenda visibilidad nos acompañan. No tenemos prisa. 360º de vistas panorámicas. Además de las sierras y pueblos nombrados anteriormente, vemos la sierra de las Nieves con el Torrecilla, Sierra de Alcaparaín y Prieta,  el Huma y el Capilla, El Camorro Alto de Antequera, la Sierra de Archidona, por detrás la sierra de Alhama, Tejeda y Almijara con la Maroma y un poco más a la izquierda,  blanquea imponente Sierra Nevada.


Mas a la izquierda aún la Sierra Horconera con la Tiñosa y Pico Bermejo, la sierra de Cabra y el pelado Lobatejo… Los pueblos son manchas blancas entre los cultivos, especialmente olivares. Nuestros compañeros del otro grupo de montañeros, que son de La Carlota (Córdoba), nos ayudan a identificar algunos de ellos: a nuestro pies Algámitas y un poco más lejos, El Saucejo, La Mezquitilla, Los Corrales y Martín de la Jara, Villanueva de San Juan, Osuna, La puebla de Cazalla… Por supuesto a vista de pájaro tenemos el camping del Peñón con su piscina, las cabañas, las rulottes…


Bajamos de la cumbre con cuidado y, mientras comemos una fruta, nos sentamos y seguimos disfrutando del paisaje.



La ruta va a ser circular por lo que vamos bajando en dirección este, por una ladera muy empinada, zigzagueando y buscando un buen sendero de los múltiples senderillos de cabras que aparecen y desaparecen entre el matorral. A nuestra izquierda baja una cresta pétrea que nos impide el paso por lo que tenemos que seguir bajando hasta poder cruzarla.


Nos dirigimos hacia la intersección de la carretera de Algámitas – Pruna con la carreterilla que sube al camping. Hay que extremar la precaución ya que las piedras sueltas nos dan más de un susto después de algún que otro resbalón.


En un pequeño claro cubierto de hierba vemos un palo que puede indicarnos algo. Llegamos hasta él y vemos que es una antigua señal pero que está sin la tablilla correspondiente. Un poco más adelante vemos otro poste con la tablilla pintada de verde y tirada en el suelo. En ella se puede leer S L 4. En el mismo estado encontraremos otras más abajo hasta que podemos cruzar la ya menos abrupta cresta que baja desde la cumbre. Inmediatamente la flora cambia. Estamos en la cara norte. La vegetación se hace mucho más espesa y variada. Las rocas están cubiertas de musgo, las encinas son más grandes hay más cornicabras con sus hojas rojas otoñales y los matagallos cubren el suelo. Varias plantas de preciosos narcisos blancos salpican el verde de un pequeño pradillo. Ya vemos de nuevo los edificios del camping, el sendero, que se vuelve ancho y claro está de nuevo marcado con las rayas verdiblancas. Parece que en esta zona está preparado para ser ruta ecuestre.


Llegamos al complejo turístico y aprovechamos una de sus mesas para dar buena cuenta de los bocadillos, bebidas y frutas que hemos paseado en nuestras mochilas.

Después de un rato de relajada charla aprovechamos el restaurante y nos tomamos un merecido cafelito.