sábado, 18 de enero de 2014

Viajar, la aventura de vivir (Noviembre/13)


(671 páginas)

INTRODUCCIÓN


Viajar, esa palabra mágica que durante muchos años me ha hipnotizado y me ha apasionado, hasta tal punto, que se ha convertido en una auténtica necesidad. Hacía muchos años que estaba viajando; algo siempre me atrajo, para conocer muchos y bellos rincones de este mundo. Quizás mi gran inquietud, mi curiosidad, mi ansia de experimentar, conocer gente distinta, lugares extraños, raros,…diferentes de los que ya conocía. En definitiva quería aprender sobre todas aquellas cosas, que ya había notado que iba conociendo, según iba viajando. Es algo inexplicable y que se lleva dentro de nuestro ser. En cada viaje, intentaba escribir en forma de diarios todas mis aventuras y experiencias, de hecho tengo muchos cuadernos manuscritos de cada uno de los viajes realizados.

Viajar para mí, es sentirme libre a la hora de descubrir cada trocito de este mundo, y para ello, la organización, rutas, itinerarios deben ser libres, y no estar sujetos a restricciones en el tiempo o en el espacio. De ahí, que prácticamente todos los viajes que aquí relato están hechos por libre. Muchos de ellos los he realizado solo, otros con pareja, otros con compañeros, pero casi nunca organizados por entes externas a mi plan de ruta. Todos sabemos, que de una ruta inicial planteada, siempre hay improvisaciones (y que sea siempre así) que hacen que se altere el plan inicial. Esto solo se puede conseguir cuando eres libre, y tienes la libertad de cambiar, y por lo tanto de alterar la ruta.

En este libro, están recopilados todos los viajes que he realizado por el extranjero durante 35 años (1979-2013). En todos estos años, y que son muchos, los he querido dividir en cuatro etapas bien distintas, y que de algún modo a nivel personal, han influido en el tipo y objetivo del viaje.


1979-1983 Viajando solo. Quizás la fase más experimental y con más bellos recuerdos. Por mi juventud y por el ansia de descubrir el mundo. Con muy pocos recursos y dinero, malcomiendo, y durmiendo allá donde me pillara. Mochilero que utilizaba cualquier tipo de transporte a la hora de viajar, incluso el auto stop. Fueron los años donde se forjaron los auténticos cimientos para ser mi gran pasión.

Recuerdo intensamente aquellos primeros años, en donde dos de ellos, recorrí parte de Europa en Inter-raíl, yo solo, y mi mochila inseparable. Ámsterdam fue mi primer destino. Recuerdo que tardé dos días en llegar, tras los correspondientes transbordos Sevilla-Madrid-Irún-Hendaya-París-Ámsterdam. Cuando llegué, y me encontré en la estación de trenes yo solo, me pregunté: ¿Qué hago yo aquí?, al instante yo mismo me respondí; Viajar, conocer y vivir; y a continuación me puse en marcha para descubrir todo lo que pueda de éste, nuestro mundo.

1984-1990 Viajando en matrimonio. Descubrí que ya no iba solo, y que por lo tanto mi responsabilidad se acentuó. Me percaté que ya no podía dormir en el primer banco de estación que pillase, ni podía extender mi saco de dormir en el parque de en frente. El concepto de aventura plena se había diluido, pero aún así, seguía descubriendo sitios impresionantes, pero durmiendo sobre techo cubierto. Fue la fase donde descubrí otras culturas y otras religiones a la hora de viajar, y esto, de algún modo influyó en mi concepción de los viajes, y elegir el siguiente destino.

1991-2006 Viajando en familia, con hijos. Esta es la etapa más larga, y con menos viajes realizado por el extranjero, aunque no por España. Mi hijo nació en 1991 y mi hija en 1998, con lo que fueron años de dedicación casi exclusiva a la crianza y cuidado de los mismos. Solo algunas escapadas a los países vecinos (Andorra, Portugal y Francia). Mucho equipaje, medicinas, reservas, comodidad, y mucho tiempo de parques, columpios, playas, actividades, piscinas. Todo eso era indispensable acarrear en cuatro maletas en el que nunca se veía el fondo. Muchos viajes por España, sobre todo por los Pirineos, en el que se podría decir, que aquí empezó a nacer el gusanillo del montañismo y la naturaleza, y la entrada a Parques Naturales y Nacionales de España.

2007-2013 Viajando en pareja. Conocí a mi actual pareja, y nuestra actividad (montañismo) hizo que muchos de los viajes realizados tuvieran como objetivo el coronar algunas cumbres. Con una sensación de estar ya de vuelta, y después de un largo paréntesis de letargo. La aventura viajera de nuevo se apoderó de mí.
Xauen en Marruecos fue mi gran impulso de aquellos recuerdos musulmanes, que ya tenía casi olvidados, con lo que los destinos programados y conseguidos se pueden considerar de una aventura plena, siendo muy exigente a la hora de planificar los viajes por países y zonas menos visitadas, sobre todo huyendo de Europa Occidental.


Durante todos estos años, son cientos las anécdotas, y miles los recuerdos que me vienen a mi mente y me hacen soñar, y a la vez, me hacen sentirme bien: una noche estrellada junto a una cabaña en los Fiordos Noruegos; una alegre fiesta nocturna en una ciudad sueca; un paseo por la romántica Venecia; una semana inolvidable en el Kurdistán turco; un acercamiento misterioso a la frontera iraní; un inolvidable Sarajevo; un curioso Nemrut Dagi, en las montañas de Anatolia; una impresionante ascensión al Toubkal; un incomparable paseo por Xauen; las bellas brumas de playa de Castellejo; un curioso paso fronterizo a Ucrania; la bella Maramures de Rumanía; el infinito silencio de la ciudad fantasma de Aní, junto a la frontera soviética; aquel paseo en un tren de vapor entre la frontera de Rumanía y Ucrania, o ese recorrido invernal entre nieblas, por la bella localidad de Monsanto, en Portugal…, y otros tantos y tantos, que sería casi imposible describirlos todos, pero que, cuando estoy solo y me vienen a mi mente, me remontan a aquellos espacios y aquellos momentos, y me hacen disfrutar.

Personajes que he conocido, muchísimos, y que cada uno de ellos me han aportado un poquito en mi propia aventura. Sobre todos en aquellos viajes que realicé solo. Por ejemplo me viene a la mente aquella señora alemana que como una madre, me daba vueltas y vueltas a mis calcetines empapados de tanta nieve, colocados sobre un calefactor, cuando viajaba en un tren entre Fusen y Múnich. O aquel camarero desaliñado con traje a lo occidental y con corbata destrozada en un curioso restaurant en la ciudad de Kars, en las puertas de Armenia. O nuestro mulero Mohamed en la ascensión a la cumbre del Toubkal en Marruecos. O aquella viejecita en la ciudad montenegrina de Kotor, que todas las mañanas nos despertaba con pedradas. O steffano, un italiano conocido en Noruega y que tuve la oportunidad de convivir con su familia durante varios días en la ciudad de Ferrara. O esa romántica cena que nos sirvió la señora Poinita, a la luz de la vela, en aquellas montañas Maramurienses, en Rumanía, o aquel fin de año en Tetuán, donde las uvas las tomamos a lo marroquí, disfrutando de una exquisita fiesta popular.

O como no, aquel inolvidable relato que nos contó Alí, bajo un cielo estrellado en el remoto desierto del Erg Chebbi, en Marruecos, muy cerca de la frontera argelina.

En fin, son demasiada gente para describir, pero sin lugar a dudas la suma de todos ellos, y que mediante la lectura de este libro se podrán descubrir, han hecho de mis viajes una gran aventura.


¿En qué momento me planteé escribir este libro?

Aunque es cierto que había escrito sobre todos mis viajes, y los tenía recopilados y publicados en un blog en internet, esto no me era suficiente. Así que cuando en diciembre del año 2012 escribí mi primer libro sobre la subida a las montañas provinciales más altas de España y lo titulé “Subidas a los techos de España”; cuando lo terminé, sabía que era el momento de empezar con este otro, por lo tanto puedo considerar que la fecha de inicio fue en Enero del 2013.

El libro habla sobre todos los viajes realizados por 25 países, ordenados cronológicamente de fechas más recientes a las más antiguas. En cada relato, crónica y reportaje he querido combinar pinceladas de experiencias personales propias, con datos descriptivos y de interés, para cualquiera que lo quisiera visitar. En muchos de ellos, se cuentan con datos curiosos, lugares únicos, anécdotas, y sentimientos profundos por el momento vivido.

Viajar, la aventura de vivir. Sin lugar a dudas, todas estas páginas forman parte de mi vida, de una vida de aventuras, tal como siempre me ha gustado vivir. Y como bien dije en una entrevista que me hicieron en un periódico local, y que me he permitido incluir en este libro. Estoy todos los minutos del día viajando, aunque muchos de ellos no físicamente, pero si con el pensamiento.


Impreso en Noviembre de 2013


Dedicado a mis hijos Rubén y Ariadna.