domingo, 14 de septiembre de 2014

Ruta por Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania (Jul/14)



Ruta diario por
Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania

Interesante viaje el realizado por estos cuatro países en julio/14, en los que hemos recorrido un total de 1600 kilómetros, utilizando como medio de transporte el avión, barco, tren, autobús, microbuses, tranvías, trolebuses, e incluso en dos ocasiones el auto stop en pequeñas distancias, y todo esto con una duración de 17 días que es lo que duró nuestro viaje, y por supuesto todo por libre.
A la hora de dormir, hemos intentado albergarnos en establecimientos baratos, y de hecho lo hemos conseguido. Hemos alternado albergues, sobre todo en las capitales mayores, con pequeñas casas particulares convertidas en hostales, alguna cabaña en la orilla de un lago y  algún que otro hostal clásico.
Aunque nos hubiera gustado hacer un circuito mayor por Finlandia, solo visitamos el Sur ya que la prioridad de este viaje era recorrer los países bálticos. Sin embargo por esos otros tres países si lo recorrimos con mayor profundidad, estando en cada uno de ellos cuatro días. Son países pequeños en extensión con lo que es fácil y rápido moverse entre ellos, existiendo además una buena red de transporte público que comunica las ciudades. Como todos sabemos eran antiguas repúblicas exsoviéticas, y desde que consiguieron su independencia en el año 1991 se han ido modernizando rápidamente sobre todo Estonia, ejemplo mundial del avance tecnológico. Son países seguros, y bien preparados para acoger a los viajeros. Sus mayores atractivos son las ciudades, de hecho las tres capitales bálticas están declarada como patrimonio de la Humanidad por la Unesco.  A continuación detallaré de forma resumida los lugares visitados. Finlandia (Sur): Helsinki, Turku y Porvoo. Estonia: Tallin, Tartu, Lago Peipsi: Mustvee y Raja. Letonia: Riga, Parque nacional de Gauja: Sigulda y Cécis. Lituania: Vilnius, Kaunas, Siauliai, cerro de las cruces, isla de Trakai.
El nivel de vida es muy variado, dependiendo del país. Por ejemplo en Finlandia (no era ninguna sorpresa) es muy caro, carísimo, como dos veces y media más que en España. Comer de restaurantes es prohibitivo, salvo que se lleve los  bolsillos bien repletos, y que no es nuestro caso. Así que toca dar muchos paseos a los supermercados que son bastante asequibles. Moverse con transporte público es caro, sirva como ejemplo, el autobús de Helsinki a Turku cuesta ida y vuelta 65 € y solo hay 120 km, pero para pasar de una capital a otra no hay más remedio que gastarlo, así que hay que ahorrarlo por otro lado. Tomar un buen desayuno hay que pensárselo bien, ya que solo el café no baja de los 3 €, y tomar una cerveza raramente baja de los 4 €. Aunque por ejemplo en Porvoo comimos bastante decente por solo 10 € cada uno pero sin bebida incluida. El idioma oficial además del finés es el sueco, entenderlo es prácticamente imposible con lo que la mejor opción para comunicarse con la gente es el inglés, todo el mundo lo habla. La moneda es lógicamente el euro. En cuanto a la religión, básicamente siguen los pasos de la iglesia Luterana, y alguna pequeña influencia ortodoxa. 



La vida en Estonia ya cambia bastante. Atravesar el charco es entrar en otro mundo económico. El poder adquisitivo es similar al de España, pero he de decir que difiere mucho comer en un restaurante de la zona turística, a comer o desayunar donde ellos lo hacen. La diferencia es de casi el doble. Es cuestión de buscar, mirar y preguntar. El transporte es barato, muy barato. Moverse de una ciudad a otra sale tirado de precio. Por ejemplo entre Tallin y Mustvee que están separado por 180 km cuesta solo 12 €. En cuanto al idioma, el estonio para nosotros es como estar en otro planeta, no se entiende nada, pero eso no es problema ya que por las zonas turísticas el inglés se habla bastante. Sin embargo cuando nos alejamos a zonas rurales el inglés ni existe. Por ejemplo en Mustvee, a orillas del lago Peipsi y haciendo frontera con la federación rusa, la chica que nos atendió en información y turismo no hablaba inglés, solo estonio, ruso y algo de alemán, con lo que el idioma de los gestos lo tuvimos que utilizar bastante para podernos entender. Desde hace poco la moneda oficial también es el euro. En cuanto a la religión, históricamente han estado muy influenciados por los países escandinavos, de ahí que existan muchas iglesias luteranas. Por otra parte, y al estar muy vinculados con la Unión Soviética, la religión ortodoxa es la mayoritaria. Caso puntual y excepcional es en el Este de Estonia en torno al lago Peipsi donde existen pequeñas comunidades de veterocreyentes y que más adelante lo explicaré con más detalle.


En Letonia hay de todo, aunque los precios son similares o quizás algo más bajos que en Estonia. Comer se puede hacer bien y por poco dinero, hay que buscar los sitios y huir de la zona turística, por 6 € se puede comer estupendamente. Moverse en transporte público sale muy rentable. Por ejemplo entre Sigulda y Cecis o Riga que hay unos 50 km, el billete lo podemos conseguir por un par de euros.  Este es quizás el país con mayor influencia rusa, solo en Riga, casi la mitad de sus habitantes son de origen ruso. Entender el letón es ardua tarea, con lo que en las zonas más turísticas es fácil entenderse en ingles sobre todo con los jóvenes, si ya nos mezclamos con la población autóctona poco o nada entienden el inglés. Desde enero de este año 2014 la moneda oficial también es el euro, aunque todos los precios también la ponen en su antigua moneda “el Lats”. La religión mayoritaria es la ortodoxa, aunque podemos encontrar todavía alguna iglesia luterana.



Lituania a voz de pronto es la que nos pareció más económica. Salvo en la capital de Vilnius que los precios subieron algo más, en el resto del país se puede comer por poco dinero. He incluso en general los supermercados nos resultaban bastante baratos. Al igual que en los otros países bálticos, el transporte es muy económico. Sirva como ejemplo que un microbús que recorre 100 km desde Kaunas a Vilnius cuesta unos 5 €. Si las otras lenguas eran difíciles de entender, el lituano no es menos. Salvo la población que está relacionado con el turismo y que se defiende en inglés, la gente de la calle solo habla el lituano, con lo que a veces las manos las hemos tenido que utilizar en más de una ocasión. La moneda oficial es el “lits”, y a fecha de julio/14  1 €=3,42 lits, aunque previsiblemente en enero del 2015 entrará como moneda oficial también el euro. En cuanto a la religión, es el país sin lugar a dudas  más homogéneo ya que casi el 100% son católicos, y además con un alto porcentajes de practicantes. País con una larga trayectoria católica y que más adelante me extenderé en la explicación sobre el fenómeno producido en el “cerro de las cruces”. Vilnius, su capital está repleta de bellas iglesias católicas.



A continuación detallo el recorrido realizado durante estos 17 días, indicando en cada día el trayecto recorrido, los kilómetros, el lugar donde dormimos y su precio:




Día 1. (ESPAÑA). Sevilla-Barcelona  Dormir en Aeropuerto de Barcelona.

Día 2. (FINLANDIA) Barcelona-Helsinki  Dormir Helsinki. Albergue Cheapsleep (20 €/persona).

Día 3. (FINLANDIA) Helsinki-Porvoo-Helsinki, (110 km i/v autobus) Dormir Helsinki. Albergue Cheapsleep (20 €/persona).

Día 4. (FINLANDIA) Helsinki-Turku-Helsinki, (240 km i/v autobus) Dormir Helsinki. Albergue Cheapsleep (20 €/persona).

Día 5. (FINLANDIA-ESTONIA) Helsinki-Tallín. (80 km Barco) Dormir Tallín Albergue Fat Margarets (30 €/H. Doble).

Día 6. (ESTONIA) Tallín. Dormir Tallín Albergue Fat Margarets (30 €/H. Doble).

Día 7 (ESTONIA) Tallín-Mustvee (180 km autobús) Dormir en Mustvee. Cabañas kalameeste Maja (30 €/cabaña)

Día 8 (ESTONIA) Mustvee-Tartu (60 km autobús) Dormir en Tartu. Casa particular Herne Home accomodation (30 €/H.doble)

Día 9 (ESTONIA-LETONIA) Tartu-Sigulda (180 km autobús-tren) Dormir en Sigulda. Casa particular Livonja (30 €/H.doble)

Día 10 (LETONIA) Sigulda-Cécis-Sigulda (70 km i/v autobús) Dormir en Sigulda. Casa particular Livonja (30 €/H.doble)

Día 11 (LETONIA) Sigulda-Riga (45 km autobús) Dormir en Riga. Hostel Liene (33 €/H.doble)

Día 12 (LETONIA) Riga Dormir en Riga. Hostel Liene (33 €/H.doble)

Día 13 (LETONIA-LITUANIA) Riga-Siailuiai. (140 km Microbús) Dormir en Siauliai. Hostel Turné guest (29 €/H.doble)

Día 14 (LITUANIA) Siailuiai-Kaunas. (180 km autobús) Dormir en Kaunas. Albergue City hostel (29 €/H. doble)

Día 15 (LITUANIA) Kaunas-Vilnius (100 km Microbús) Dormir en Vilnius.  Albergue Fabrika (35 €/H. doble)

Día 16 (LITUANIA) Vilnius-Trakai-Vilnius (45  km i/v autobús) Dormir en aeropuerto Vilnius.


Día 17 Vilnius-kiev-Madrid-Sevilla 




Día 1. Sevilla-Barcelona


Este viaje comenzó sobre las ocho y media de la tarde cuando cogimos el autobús que nos llevó directamente al aeropuerto de Sevilla, donde allí teníamos reservado vuelo hacia Barcelona con la compañía Vueling. Nuestro avión salió a las 23 horas, sin nada que facturar ya que llevábamos  solo una pequeña maleta de mano con las medidas y peso escrupulosamente marcada por las compañías, de este modo empezamos a ahorrar en dinero y en tiempo. Aterrizó en el aeropuerto del Prat sobre las 00,45 horas del día siguiente. Nuestro próximo vuelo para Helsinki saldría a las ocho de la mañana. De este modo, cuando llegamos al aeropuerto y leímos los paneles de las salidas de vuelos,  nos extrañó que no aparecía el nuestro. Sorprendidos le preguntamos al chico de información por aquel desconcierto, a lo que él nos contestó que ese vuelo salía de otra terminal, de la T2B (esa información no aparecía en nuestra reserva). Así que tras preguntar varias veces como podríamos trasladarnos a ese otro terminal, nos indicaron el autobús interno que comunica las terminales y que teníamos que coger  para  dirigirnos a él. Siete kilómetros separa ambas terminales, menos mal que íbamos con tiempo más que de sobra.
Eran casi la una y media de la madrugada cuando buscamos un lugar para instalarnos en la terminal, y medianamente dormir hasta que abriesen los mostradores de facturación (previsiblemente sobre las 6,30). Así que teníamos cinco horas para matar el tiempo e intentar dar una cabezada. Complicado estaba, decenas de personas  ocupaban los asientos, algunos sentados, otro ya tumbados, y el resto en las sillas de las cafeterías ya cerrada. Otros tantos viajeros  repartidos por el suelo, algunos con saco de dormir y otros recostados como podían. Nosotros sin asiento nos teníamos que buscar la vida, tras dar vueltas por la terminal, al final optamos por pedir a alguno tumbado en varios asientos que dejaran espacio libre. Así que entre silla, suelo y cabezada nos dieron las 6,45 horas que fue cuando abrieron para facturar.


Día 2. (FINLANDIA) Barcelona-Helsinki



A las ocho de la mañana nos salió nuestro vuelo hacia Helsinki con la compañía Norwain Airlines llegando a Helsinki a las 12,30 horas locales (una hora más que en España). En el avión, una señora que llevábamos de acompañante, española y afincada en Finlandia ya hacía años y casada con un finlandés fue nuestro primer acercamiento a este país nórdico. Charlando y preguntando sobre algunas cuestiones de Helsinki y que ella conocía perfectamente nos fue orientando sobre esa cosmopolita ciudad. 


Tan intensa fue la conversación, que cuando llegamos al aeropuerto de Helsinki, y al decirle donde nos íbamos a hospedar, compartimos un taxi con la pareja, dejándonos en la misma puerta del albergue y cogiéndonos solo 5 € cada uno de nosotros para pagar parte del taxi. Lo suyo sería bastante más dinero. Buen inicio del viaje.
Subimos a nuestro albergue, típico alojamiento de mochileros, nos inscribimos y nos dieron nuestra habitación compartida con 18 camas. Helsinki es muy caro alojarse y los hoteles son prohibitivos, con lo que optamos por pasar tres noches en éste y empezar a ahorrar.


El “Cheapsleep” está ubicado a cuatro kilómetros del centro pero muy bien comunicado con tranvías, trolebuses y autobuses que paran en la misma puerta.
Son varias habitaciones de las que dispone y una amplia zona común con cocina, reuniones, juegos… Es lugar de encuentro de viajeros de muchas nacionalidades y no solo de mochileros.
Una vez ubicados y situados en el mapa nos fuimos a recorrer Helsinki. Sobre las dos de la tarde y con plano de la ciudad en la mano nos adentramos en este mundo finlandés  tan diferente al nuestro con aires latinos. Lo primero que se nos va a la vista es lo caro que resulta todo.



Fresas entre cinco y seis euros el kilo, cervezas a cuatro euros, comer en restaurantes cuarenta euros, desayunar ocho euros… todo carísimo. Curiosamente entramos en un supermercado de marca internacional (lidl) para comprar algo y hacer bocatas, nos sorprendió que no tuviese precios desorbitados. Cargamos nuestras mochilas de todo lo necesario para comer y a sentarnos al parque del al lado. Nos asombró la afición tan grande que existe por el alcohol, sobre todo por la cerveza, están todo el día bebiendo, desde bien entrado el día.
Ya en el centro nos disponemos a movernos por la zona más turística. Helsinki es una ciudad cosmopolita, podemos ver gente de muchas partes del mundo, sobre todo orientales.


La ciudad tiene bastante mezcla de país nórdico y a la vez con ciertos aires de influencia rusa, y con algunos toques de ciudad centroeuropea. Sin ser una ciudad con demasiados reclamos turísticos, si es interesante su visita, de hecho cada año la recorren miles de viajeros. Sencillamente estamos en un país nórdico y Finlandia tiene mucho peso. Helsinki es su capital.


La plaza del Senado es sin lugar el lugar donde todos los viajeros obligatoriamente se dan  cita. Es el corazón de Helsinki. En ella se encuentra la grandiosa catedral Luterana, el edificio religioso más imponente de la ciudad. Otros edificios notables de la plaza son la Universidad Nacional y el Consejo de Estado.


Finalizada y consagrada en 1852 la catedral luterana de Helsinki domina desde lo alto toda la plaza del Senado.
Curiosamente, el cuidado artístico que se persiguió en su exterior no se corresponde con el interior del templo, que resulta un tanto frío y poco decorado. Este templo, además de utilizarlo como lugar de culto, se utiliza también como sala de exposiciones y conciertos ocasionalmente. Curiosamente su cripta ha sido reconvertida en un café de forma permanente.


Junto a la plaza del Senado, la del mercado, ubicada en el mismo puerto. Aquí podemos degustar sabrosos manjares que en pequeñas terrazas podemos degustar. Muchos tenderetes nos ofrecen variadas y carísimas frutas. Varios embarcaderos junto al mercado, son reclamo permanente para realizar un viaje por la costa de Helsinki.


El ambiente está garantizado desde primeras horas de la mañana hasta bien entrada la tarde. La entrada y salida de grandes ferris transitan de forma continuada por los muchos islotes que forman la ciudad de Helsinki.


Junto al puerto, nos dirigimos hacia la otra catedral, en este caso al templo ortodoxo de Uspensky. Erigida sobre un pequeño montículo en el islote de Kattajanoka. Es el templo religioso de mayor tamaño consagrado de toda Finlandia. Construida en estilo elavo-bizantino con fachadas de ladrillo rojo y esbelta cúpula poligonal.





Esta catedral junto con la otra luterana son los dos grandes símbolos de la ciudad de Helsinki. Al estar ambas ubicadas junto a los embarcaderos, sus vistas se hacen espectaculares cuando se entra y sale del puerto de Helsinki.
Junto a ésta, una zona verde y de descanso es lugar ideal para disfrutar de excelentes vistas de la ciudad.




Aprovechando que estamos junto al puerto, echamos un vistazo para localizar el lugar exacto de donde salen los barcos de la compañía Viking line y que pasados tres días nos atravesará a la ciudad estonia de Tallin. De vuelta a la zona comercial de Helsinki, de nuevo pasamos por la plaza del Senado y nos dirigimos hacia una ambientada alameda en donde los habitantes de esta ciudad se sientan en el césped a tomar el sol.







Si queremos comer en buenos restaurantes y con suculentas comidas el mejor lugar para hacerlo son en las calles peatonales entre la plaza del Senado y la del Mercado.
A nuestro paso hacia la zona comercial nos encontramos con un grupo de cantantes entonando bonitas canciones con un cierto toque  finlandés. Mucha juventud de la zona se entremezcla con los viajeros que pasamos por aquí, muchos se detienen y completan el aforo del césped tomando el sol, a la vez que disfrutamos de música de la zona.


Aprovechamos para tomar unos cafés por la zona. Aunque esto del café con leche es complicado cuando lo pides. Un café expreso y la leche te la darán aparte en los envases más curiosos.

Cerca de la zona de la estación de trenes y autobuses, los comercios,centros comerciales nos lo encontramos a cada paso que damos por estas amplias avenidas.


Como al día siguiente tendríamos que coger un autobús hacia Turku, localizamos la estación de autobuses y que curiosamente está en el interior del centro comercial de kamppi, y en la planta sótano. Después de un rato de intentar entender de donde salían los autobuses por fin nos enteramos ¡y que precios!
En la avenida Mannerhimintie nos encontramos con hermosos edificios, muchos de ellos pertenecen a centros oficiales de Helsinki. Decenas de terrazas repletas de esbeltos rubios y rubias tomando esas refrescantes cervezas, y que en muchas ocasiones parecen desayunar ya con ellas.


El edificio de la estación de ferrocarril construida en 1914 tiene una espectacular fachada ornamentada con cuatro estatuas monumentales. Después de las catedrales de Helsinki, esta es una de las imágenes más representativas de la capital.


Recomendado por la señora que conocimos en el avión, fuimos a visitar la iglesia de Temppliaku situada en la calle  Lutherinkatu nº 3, conocida también como el templo de la roca. Esta obra que fue edificada en el año 1969 está construida dentro de un gran peñasco. Cuando llegamos se estaba celebrando un concierto de música clásica compuesta mayormente por violines. Sosegada media hora la que pasamos dentro de la roca escuchando una fantástica música.





Para dar por finalizada tan intensa jornada, que mejor que despedirnos con las magníficas vistas del edificio del teatro de la ópera. De nuevo con mapa en mano a recorrer los cuatro kilómetros que nos separa hasta nuestro albergue.



Día 3. (FINLANDIA) Helsinki-Porvoo-Helsinki


A las 10,15 teníamos prevista la salida hacia Porvoo. Nos levantamos temprano y cogimos el autobús 70t (3 € billete) que nos llevaría directamente hasta el centro  comercial Kamppi, que como ya dije anteriormente es donde se ubica la estación de autobuses.


Porvoo se encuentra a solo 53 km de Helsinki pero el billete ida y vuelta nos costó 27 € por persona. Así que tras pagar 6 € por dos cafés con leche que nos tomamos en el centro comercial partimos hacia Porvoo a la que llegaríamos una hora después.


Porvoo es la segunda ciudad más antigua de Finlandia. Está inundada de viajeros procedentes de muchas partes del mundo, y no es de extrañar, ya   que   es   una   hermosa ciudad. Pasear por su casco histórico es toda una delicia, y a la vez nos traslada a tiempos pasados. “Caminar por Porvoo”, eso es lo que aparece en el plano que nos dan en turismo para recorrer esta bonita ciudad. La ruta que aparece marcada en el mapa tiene algo más de dos kilómetros y puedo asegurar que es una ruta con bellos rincones. Para todo viajero, y que seguro que al igual que yo, ya vimos fotos de Porvoo y por eso nos trajo aquí, lo primero que queremos contemplar son las casitas de madera de color ocre que se encuentran a orillas del río, y que su estampa es la más vista de Porvoo.





Pasear por la orilla y contemplar en el otro margen el reflejo de las casitas sobre el río son imágenes difíciles de olvidar. Antiguamente los mercaderes las utilizaban como depósitos. Entonces los barcos solían subir por el río procedente del mar para descargar y cargar sus mercancías aquí.


Sin lugar a dudas la vista más pintoresca de la zona es la que podemos disfrutar desde el mismo puente.
Arquitectura, arte, artesanía, antigüedades... Empecemos a disfrutar Porvoo.



La catedral de Porvoo (Kirkkotori) se encuentra situada en la parte alta del casco viejo y fue levantada sobre los cimientos de una antigua iglesia construida en época medieval, siendo consagrada como catedral luterana en 1723.





Siguiendo por la zona alta de la ciudad y cerca de la catedral podemos callejear por estrechas callejuelas empedradas, donde muchas casas de madera están decoradas con bellos ventanales y coloridos jardines.



El famoso poeta nacional Johan Ludving Rumeberg y su familia vivieron en cuatro casas de esta coqueta zona de Porvoo.
En esta zona podemos encontrar también la conocida como escalera del diablo en donde según la leyenda fue el mismísimo diablo quien creó esta formación rocosa que se asemeja a una escalera y desde la cual se tiene una vista de la capital.


Los intensos colores de los muchos macetones instalados por los alrededores de la catedral hacen que el paseo sea de lo más agradable a pesar del sofocante calor que estamos pasando.


Bajamos de nuevo a las calles peatonales más comerciales de Porvoo en donde los restaurantes y tiendas de suvenir hacen su presencia por cada rincón. Junto a la orilla del río, las antiguas casitas de madera la han habilitado como coquetos restaurantes y alguna que  otra célebre cervecería.


En esta zona podemos comprar bonitos recuerdos de esta bella ciudad. ¡Hora de comer!, pero con estos precios donde lo podemos hacer. Pues mira por donde en una bonita terraza podemos tomar un menú completo y sin ser nada del otro mundo por solo diez euros, pero eso sí, con una bebida algo rara incluido en el mismo precio y pasando primero por la barra del autoservicio.


A las 16,15 cogimos el autobús de vuelta a Helsinki, por la que paseamos con dirección al albergue.



Día 4. (FINLANDIA) Helsinki-Turku-Helsinki




El día de hoy lo dedicaremos a la visita de Turku, para ello nos dirigimos a la parada del autobús que hay en frente del albergue con intención de coger el autobús 70t, pero al ver el panel informativo de los horarios escrito en fines y sueco intuimos que algo raro pasaba, así que aprovechamos y preguntamos a una señora que nos tradujera al inglés. Era domingo con lo que ese día no había servicio. Así que nos fuimos andando hasta el centro comercial kamppi que es donde se encuentra la estación de autobuses.
A las 10 de la mañana partimos hacia Turku, pagando la friolera cantidad de 63 € cada uno  por el trayecto de ida y vuelta, en tan solo 120 kilómetros. Tardamos dos horas y media en hacer el recorrido ya que entraba a recoger  pasajeros en cada pueblo del itinerario.
Turku es la ciudad más antigua de Finlandia y rivaliza de forma constante con la capital de Helsinki. La vistosa catedral y el castillo medieval son los monumentos históricos más notables de Finlandia.

La vida en Turku está en torno al río Aurajoki, y junto a él la catedral luterana enclavada en una zona de arboledas.




La catedral fue consagrada en 1300 bajo la fe católica por los colonos suecos fundadores de la vieja Abo, pero a raíz de la posterior conversión del reino de Suecia al protestantismo luterano, hoy este lugar se ha convertido en la sede arzobispal de la iglesia Evangélica Luterana.



Siguiendo el margen del río nos dirigimos hacia el castillo, pero antes haremos alguna parada por tan animado paseo. Con una zona verde salpicado de terrazas y restaurantes, la orilla del río está frecuentada por muchos viajeros y gente de la ciudad.
Algunas estatuas de personajes famosos nos vamos encontrando a nuestro paso.




De pronto el cielo se empezó a poner negro y un fuerte viento se empezó a levantar. A los pocos minutos empezó a caer una fuerte tormenta de lluvia. Así que aprovechamos para sentarnos en la terraza de un bar contemplando la lluvia y los barcos atracados en la orilla del río.


Tras un buen rato de lluvia y viendo como los finlandeses no dejaban de tomar una cerveza detrás de otra; mientras que  nosotros tomábamos un simple café. Proseguimos nuestra marcha con dirección al castillo. 


A unos tres kilómetros de distancia y junto a los embarcaderos por fin llegamos al castillo de Turku.


Reconocido como el monumento arquitectónico más turístico y popular de Finlandia, el imponente castillo medieval alberga en sus cimientos los orígenes de la fundación de la ciudad.


Situado junto a la misma desembocadura del río Aurajoki en el mar y muy cerca de donde atracan los transbordadores locales, el castillo ha sido ampliado y remodelado continuamente desde el mismo momento de su construcción en 1290.


Ha sido residencia de históricos gobernantes suecos que desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo de Finlandia.


Entre ellos, merece una mención especial el afamado conde Per Brave, promotor de la fundación de numerosas ciudades finesas.





Abandonamos ya el recinto del castillo y nos dirigimos de nuevo al centro de Turku.
Cerca de la Catedral se encuentra la Kauppatori o plaza del mercado, en torno a la cual gira la vida de la ciudad.


Algunos bellos edificios se encuentran en torno a la plaza, al igual que el centro comercial Hansa, donde nos podemos encontrar tiendas de ropa de las más reconocidas marcas mundiales.


Aquí aprovechamos para refrescarnos con unos helados tomados en la original terraza de un tranvía, donde junto a este se encuentra una iglesia ortodoxa del siglo XIX diseñada por el mismo arquitecto que el de la conocida plaza del Senado de Helsinki.
Ya de vuelta hacia Helsinki cogimos el autobús que salía a las 18,30 horas llegando a Helsinki sobre las 20,30 horas.



Día 5. (FINLANDIA-ESTONIA) Helsinki-Tallin




A las 11 de la mañana teníamos prevista la salida de Helsinki hacia Tallin, ya en Estonia. Según nuestra reserva había que estar un par de horas antes con lo que a las nueve ya estábamos en el puerto y concretamente en el embarcadero de la compañía viking line.



Para ello desde el albergue cogimos el tranvía 7A (3 € billete) que nos llevaría directamente a la plaza del Senado, y desde ahí andando al puerto. Nuestro barco sería un ferri tipo trasatlántico enorme. Reservamos incluso un camarote ya que así nos lo hacía constar en la reserva. No entendíamos el por qué.



Una hora antes de la salida abrieron la ventanilla para que dieran el billete, con lo que una vez sacado todavía nos quedó un buen rato hasta que el barco partiese. Nos costó 39 € cada uno con camarote interior.


El barco tenía absolutamente de todo: bares, restaurantes, sala de juegos, peluquería…Tenía siete plantas. Así que una vez dentro nos dirigimos a nuestro camarote para dejar las maletas y dar una vuelta por el barco.


Estuvimos un buen rato en la proa del barco disfrutando de la entrecortada costa finlandesa. Hacía una buena temperatura con un sol radiante y algo de viento por el navegar del barco.


Llegamos a Tallin a las 12,40 horas.





Una vez que desembarcamos sin ningún tipo de control aduanero nos dirigimos a albergue que teníamos reservado y que estaba a un kilómetro escaso del puerto y muy cerca del casco histórico, el Fat Margarets. La primera impresión que nos dio fue lamentable ya que el edificio por fuera estaba que se caía, con las paredes totalmente desconchadas, pero una vez dentro tampoco estaba tan mal.


Nos dieron una habitación pero al entrar en ella vimos que todavía estaba ocupada con un par de mochilas con lo que nos dieron otra con una terraza que daba miedo salir a ella, pues yo creo que en cuestión de segundos se habrá tenido que desprender.


El albergue disfrutaba de zonas comunes como sala de juegos y de cocina. Aquí estuvimos compartiendo una larga charla viajera con tres chicos que hablaban español pero que curiosamente no tenían pinta de españoles. Uno era ruso, otro sueco y otro con doble nacionalidad alemana-polaca. Por razones de estudios y de viajes habían estado por España, uno en Valencia y otro en Madrid, incluso en otra ocasión habían viajado por Sudamérica. El chico ruso llevaba meses viajando por el mundo y se conocía todos los truquillos para viajar mucho y por poco dinero. Consiguió un billete de autobús desde San Petersburgo en Rusia hasta Berlín en Alemania por solo 10 €. Así da gusto.



Una vez que  nos instalamos fuimos a recorrer esta hermosa ciudad que es Tallin, declara patrimonio de la Humanidad por la Unesco.



Quizás la más agraciada de todas las capitales bálticas, por su callejeo medieval, sus bellos rincones, sus monumentos…su majestuosa plaza del ayuntamiento.
Tallin en poco más de una década se ha convertido en una ciudad dinámica elegante y atractiva. Recorrer su casco histórico a pie es retroceder a épocas pasadas.


Los lugares de mayor interés se encuentran en torno a la plaza del ayuntamiento. Ésta se encuentra en el corazón de del casco antiguo. El ayuntamiento del siglo XIV es la única construcción de este tipo en estilo de gótico tardío que se conserva en el norte de Europa.




Esta plaza es el lugar de encuentro de todos los viajeros y residentes de la ciudad. Repleta de terrazas con exquisitos   restaurantes, las camareras con traje de época son el reclamo permanentes de los turistas.




En torno a la plaza nos podemos encontrar muchos tenderetes en los que podemos degustar algunos postres, hechos al igual que se hacían  siglos atrás. Los vendedores atraen a los viajeros con una atrayente musiquilla de flauta.


Parece que estemos reviviendo épocas pasadas con todo este encantador ambiente.
Seguimos paseando por los alrededores de  la  plaza  para  quedarnos maravillados con tan espectaculares edificios.




En esta hermosa plaza del ayuntamiento nos podemos encontrar con el Monasterio Dominico, el museo municipal, la farmacia del Ayuntamiento, la iglesia del Espíritu Santo y la de Niguliste, además de coloridas y coquetas fachadas de casas particulares.


La calle Viru es una de las más famosas del casco antiguo y aparece repleta de terrazas de bares y restaurantes. Aquí aprovechamos una parada para degustar las tan riquísimas cervezas de la zona.




Nos dirigimos ahora a visitar la iglesia de San Olav, donde su chapitel de 124 metros de altura es el que más destaca en todo Tallin.



Aprovechamos para subir los 258 escalones y desde la que disfrutaremos de hermosas vistas sobre la ciudad de Tallin y del puerto.
Según cuenta la leyenda, los habitantes de Tallin deseaban construir el chapitel más alto del mundo para atraer a los barcos mercantes y un desconocido prometió ayudarles a cambio de que los lugareños adivinasen su nombre. En el momento en el que estaba fijando la cruz le llamaron Olav y él perdió el equilibrio y cayó.





Día 6. (ESTONIA) Tallin

Hoy dedicaremos el día completo a visitar Tallin y para ello empezaremos por el Barrio de Toompea.


Toompea se halla sobre la colina del mismo nombre, a unos 50 metros de altura sobre el nivel del mar y al lado del casco antiguo.




Data del siglo XIII cuando los daneses levantaron un castillo de piedra en este lugar.
Aparte de disfrutar de excelentes vistas desde esta colina, en su interior podemos ver la catedral ortodoxa de Alexander Nevsky.
Es la catedral rusa más grandiosa de Tallin y tomó su nombre del héroe de guerra que dirigió a los soldados rusos hacia la victoria en la batalla del lago Peipsi en 1242.


Otro monumento a destacar es su castillo, éste en lo alto de la colina luce carios estilos desde torres de piedra hasta una fachada barroca en tonos rosáceos.


La catedral de Santa María Virgen fue construida por los daneses en madera en el año 1240, por lo que la convierte en la iglesia más antigua de la zona continental de Estonia.


Y sin lugar a dudas lo que no nos podemos perder en este barrio de la colina son los miradores de Parkuli y Kohtuotsa.


Desde estas pintorescas  terrazas disfrutamos de unas excelentes vistas de todo el casco antiguo, destacando los tejados rojos de las casas, las torres de las iglesias y de los torreones de la muralla.
En estas terrazas se dan cita ciento de viajeros para inmortalizar bellas imágenes de Tallin. Si se tiene suerte como  tuvimos nosotros, y queda algún banco libre bajo la sombra de los árboles, la media hora queda garantizada contemplando Tallin desde la colina de Toompea.
Siguiendo callejeando por la zona podemos encontrar bellos rincones con estrechos callejones en el que nos sorprenderá algún vendedor con traje de época. Bajamos de nuevo hacia Tallin por la puerta torre de Pikk Jaig.


De nuevo en el centro de Tallin entramos a comer en un restaurante italiano en el que con algo más de ocho euros pudimos comer bien. Éste está ubicado en una de las calles laterales que desembocan en la plaza del Ayuntamiento.
Hace un calor infernal y las calles están repletas de turistas. Hacía tiempo que no veía tal concentración de viajeros en una ciudad. Francamente, merece la pena, es una hermosa ciudad.
Bajando por la calle Viru llegamos a la puerta del mismo nombre. Aquí nos encontramos una de las imágenes más típicas de la ciudad de Tallin.


Moviéndonos ahora por la zona de la muralla, por cierto, muy bien conservada en algunas zonas de la ciudad, la vamos recorriendo hasta llegar  a los jardines de Tornide valjak muy cerca de donde está nuestro albergue.


Aquí las torres medievales son símbolos destacados de la historia de la ciudad. Las torres Margarita de Gorda y Abora Kiek in de Kük albergan algunos museos y entre las torres hay unos pasillos en los que se puede recorrer parte de la muralla.


Aprovechamos que estamos en esta zona de la ciudad para acercarnos a la estación de autobuses (junto a la estación de ferrocarril) e informarnos de la salida de los autobuses para nuestro siguiente destino del lago Peipsi en la frontera con Rusia. La estación la habían trasladado al otro extremo de la ciudad, con lo que nos informaron de cómo podríamos llegar hasta allí.


Cogimos el tranvía número 2 que nos  dejaría justamente en frente de la nueva estación de autobuses. Una vez informados sacamos el billete para el día siguiente.


Totalmente fuera del casco histórico de Tallin, pudimos contemplar alguna zona comercial con altos  edificios y sobre todo algunos hoteles de varias estrellas.








Intentamos tomar una merienda en algunas de las cafeterías de los hoteles pero resultaba carísimo, así que tras andar un poco y no ver casi ninguna cafetería por fin vimos una en la que tomamos una buena merienda por dos euros cada uno.




Parque kadriorg

Para despedirnos ya de Tallin decidimos pasar la tarde en este grandioso parque y zona de expansión de los estonios. El mismo tranvía numero dos es el que nos deja en las mismas puertas del parque.




Este es uno de los destinos más interesantes fuera del casco viejo de Tallin, además se encuentra junto al mar Báltico, y aquí se ubican algunas playas de la zona donde los habitantes de Tallin vienen a disfrutar de un día de baño.
El parque se extiende 1,5 km desde un extremo al otro. En él podemos visitar varios palacios y museos.


Cuando llegamos a él, un grupo de músicos estaban tocando junto al lago, mientras muchas familias disfrutaban del sol descansando en el césped de los jardines.

Con el mapa en mano fuimos recorriendo muchos de sus caminos, que en muchos tramos parecía estar en medio de un bosque. Andando, andando buscábamos un monumento que habíamos visto en nuestra guía y que resultaba ser atractivo, el  Monumento al Russalka. Un recuerdo al hundimiento del Russalka en 1893, muriendo ahogados 177 soldados.



Nos despedimos de Tallin desde una de sus playas del mar Báltico.





Día 7. (ESTONIA) Tallin-lago Peipsi: Mustvee y Raja




A las diez de la mañana salió el autobús hacia Mustvee, llegando sobre las 13 horas, y en  una distancia recorrida de 180 km. Nos costó  12 € cada uno. Mustvee se encuentra al Este de Estonia haciendo frontera con la Federación Rusa. Durante todo el trayecto se respiraba un ambiente local, con muchas zonas rurales, bosques y muchas iglesias ortodoxas.



Cuando llegamos a la pequeña estación de Mustvee, lo primero que hicimos fue intentar encontrar un lugar de información para sacar el billete e ir al  día siguiente hacia Tartu,  y recoger planos y mapas de la zona. Tras un rato dando vuelta vimos en frente de la estación una biblioteca que a la vez hacía de centro de información y turismo. Subimos  a la primera planta y hablamos con la chica, sorpresa, solo habla ruso y estonio y nada de inglés. Tras un rato pegándonos “cabezazos” para enterarnos de algo, por fin salimos satisfechos.

Teníamos reservado junto al lago una cabaña de madera con lo que a ella nos dirigimos. Estaba a solo un kilómetro de distancia.



Una vez allí, lo primero que hace la chica es darnos un aparato con pastilla para los mosquitos. Estaba claro, nos lo estaba diciendo todo. Aunque dicho sea de paso debemos decir que por la noche notamos que no hubiera sido necesario, quizás esa noche tuvimos suerte.
Es un sitio agradable, a escasos metros del lago Peipsi. Donde algunas personas aprovechan para refrescarse un poco y otros pescan.



El lago Peipsi es el quinto mayor de Europa, ocupa un gran tramo de la frontera oriental entre Estonia y la Federación de Rusia.

Es un lugar tranquilo y está impregnado de historia y tradición, y este justamente ha sido el motivo de traernos hasta aquí.


Esta región es conocida por albergar comunidades de veterocreyentes y setus. 
Los veterocreyentes rusos se opusieron a las amplias reformas introducidas por el patriarca Nikon (1605-1681) y se separaron de la iglesia ortodoxa rusa en el siglo XVII.


La posterior persecución obligó a muchos a trasladarse al sureste de Estonia, sobre todo a la zona del lago Peipsi donde se han mantenido fieles a su modo de vida tradicional desde entonces.


Hoy existen en Estonia once congregaciones de veterocreyentes con unos 15000 miembros.
Tras dejar las cosas en el albergue nos vamos a comer al único lugar que hay en Mustvee, especie de una cantina, en donde comimos muy bien y por muy poco dinero.
Recorremos varias de las iglesias que hay en la zona, y todas de cultos distintos, una ortodoxa, otra luterana y otra veterocreyente.


Todas están cerca unas de las otras, pero es la hora del mediodía, están cerradas y con muy poco personal por la calle. He de decir que en Mustvee no existe el turismo, y el tiempo parece haberse detenido.




Nuestra intención es recorrer parte de la costa del lago y al ser posible llegar a las localidades de Raja y kasepää. Una vez recorrido algunos rincones de Mustvee nos colocamos en la carretera para seguir dirección a Raja, que se encuentra a unos cinco kilómetros.


Toda esta zona está repleta de casitas de colores, todas con sus huertos correspondientes y todas con plantaciones de cebollas. Son muy aficionados a cultivarlas ya que creen que comer gran cantidad de ellas evita ciertas enfermedades.


Son muchos los caminos que nos llevan a todas estas casas. Aprovechamos para curiosear y perdernos por algunas de ellas, intentamos mantener conversación con alguna familia que estaban realizando labores del campo, pero no estaban muy por mantener conversación alguna. Eran bastante reservados, incluso no me dejaron que los fotografiase.


De nuevo en la carretera, vemos junto a ella una zona de arboleda, a escasos metros del lago. Decidimos hacer una pequeña parada al lado de una escultura. Es un día caluroso y son las cuatro de la tarde.





Empezamos a andar por la carretera e intentamos que alguien nos parase haciendo auto stop. No tuvimos suerte, así que tras una hora de pateo llegamos a Raja
Esta población de 4,5 kilómetros de longitud está considerada la más larga de Estonia y es famosa por su iglesia veterocreyente.
Entramos por una de las calles paralela al lago, al que de vez en cuando accedíamos a él.


Sin nada de turismo, algunas playitas del lago son utilizadas por los habitantes de la zona, sobre todo por los niños.
Entre huerta y huerta encontramos un pequeño senderillo que nos acerca al lago. La gente se queda extrañada al vernos, los críos sonrientes intentan preguntarnos algo.


El lago en algunas zonas de la costa queda inundado por pequeñas charcas de juncos y no podemos seguir, volviendo de nuevo a las calles interiores.


La tranquilidad de este lugar es infinito, se respira paz allá por donde caminamos. 


El colorido de las casas quedan en perfecta armonía y en un equilibrio exquisito entre lo visual y lo que oímos. Sobre las ocho de la tarde volvimos a la cabaña y los dos sentados en el porche comimos contemplando los suaves colores del lago Peipsi.







Día 8. (ESTONIA) lago Peipsi-Tartu



A las 9,25 horas cogimos el autobús que nos llevaria a Tartu (4,10 €) haciendo el recorrido en unos cincuenta minutos en los 65 km que los separa.  Una vez allí nos dirigimos a la calle Hernes que es donde estaba nuestro alojamiento  y que está muy cerca del centro, solo que esta calle es larga y nosotros estábamos en la última casa.


Cuando llegamos y tocamos el timbre nos salio una muchacha con un crio en brazo, cosa que nos extrañó, al preguntarle nos dijo que teníamos que entrar por otra puerta. 


Ya lo entendimos, era su casa y había habilitado tres habitaciones para los huespedes.
Ambiente muy familiar y tranquilo.


Tartu, ciudad universitaria y que debe su fama a su Universidad. A menudo se considera la ciudad intelectual de Estonia.


Fundada en 1632 por Gustavo II Adolfo de Suecia siempre ha jugado un papel importante en la historia del país. Es la segunda ciudad más poblada de Estonia.


El edificio de la Universidad se finalizó en 1809 y es una de las construcciones neoclásicas más atractivas de Estonia. En su interior alberga un interesante museo de arte.
Junto a la Universidad hay un curioso edificio en donde los ventanales aparecen fotografías en gran tamaño sobre escenas universitarias.



Muy cerca de la Universidad está la plaza del ayuntamiento (Raekoja plats). Éste es el corazón del casco antiguo y en torno a él se encuentran todos los lugares más interesantes de visitar.


La fuente de los estudiantes besándose se erigió en 1998 frente al ayuntamiento, y de algún modo representa la importancia estudiantil de esta ciudad.


Esta plaza adoquinada luce un estilo neoclásico, y en ella se encuentran instaladas varias terrazas de cafeterías y restaurantes.





En el otro extremo de la plaza está el museo de arte, ubicado en un curioso edificio inclinado hacia un lado. En la misma puerta del museo hay un par esculturas, lugar ideal para fotografiarse.




Con dirección al río Emajögi en un parque vemos unas curiosas esculturas. Estatua del padre y el hijo. El artista Ulo Öum (1940-1988) concibió en 1977 esta pequeña y deliciosa estatua en honor a su hijo. Lo espectacular de la misma son las dimensiones de ambas estatuas, ya que el hijo solo tenía un año y medio.


Nos dirigimos ahora a la colina de Toomegägi (colina de la catedral) repleta de tesoros. En el medioevo se alzaban sobre la colina una fortaleza y una catedral pero ambas quedaron abandonadas en la guerra de Livonia (1558-1582).


Hoy Toomemägi alberga edificios públicos, muchos pertenecientes a la Universidad de Tartu.
Quizás el más destacado es el observatorio universitario que se construyó en 1820, disponiendo entonces del mayor telescopio acromático más potente del mundo. 


Toda esta colina está enclavada en un extenso parque de donde tenemos unas bonitas vistas sobre Tartu. Otro lugar curioso es la piedra de los sacrificios, era el lugar de culto de los estonios paganos.


El puente del Ángel, según cuenta la leyenda todo aquel que cruce este puente amarillo y negro del siglo XIX conteniendo la respiración verá cumplido sus deseos. Nosotros como buenos seguidores de las leyendas se nos cumplirá.


Estas enormes ruinas nos permiten imaginar  lo grandiosa que fue la catedral.


La estatua de Karl Ernst Von Baer, el licenciado más eminente de la Universidad y fundador de la embriología moderna.


Bajando de la colina lo primero que nos encontramos es la estatua de dos “Wildes” en el exterior de un pub irlandés. Eduard Vilde Lokaal.


Retornando de nuevo al centro histórico, aprovechamos para hacer un almuerzo-merienda en unos de los restaurantes que hay por la zona de la plaza del ayuntamiento. Buen precio y buena comida.


Tras un día intenso de visita, poco a poco nos vamos retirando hacia la calle Hernes con dirección a nuestro hostal.


En nuestro caminar pudimos disfrutar de bellos rincones con diversos coloridos.


Ya por último la iglesia de San Juan. Este templo se mantiene como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura gótica del ladrillo del norte de Europa.


Día 9. (ESTONIA-LETONIA) Tartu-Sigulda



Intentamos sacar un billete de autobús que nos llevara directamente hasta Riga y desde ahí hasta Sigulda; imposible, no había plaza disponible.


Así que la alternativa que nos dieron fue  coger un autobús que nos dejaría en la misma frontera con Letonia  (en Valga)  y  allí  otro transporte hasta nuestro destino final.

De este modo, cogimos el autobús que salía de Tartu a las ocho de la mañana (5 €) llegando a la frontera a las 9,35 horas.


Una vez allí preguntamos de nuevo en la estación de trenes de Valga, pero no entendimos nada de la explicación, ya  que  por  una  parte,   los  paneles informativos indicaban la salida del tren hasta Valmiira, pero sin embargo la señora de información nos indicaba que tendríamos que coger un autobús hasta Valmiira y que saldría a las 11,45 horas.


Al final lo entendimos, las vías del tren las estaban arreglando, con lo que habían colocado un autobús puente hasta la estación de trenes de Valmiira, a la que llegamos sobre las 13,25 horas. Una vez allí cogimos el tren que nos dejaría en Sigulda a las 14,35 horas.


Una vez en la estación nos dirigimos al hostal que teníamos reservado (10 minutos a pie).
Fantástico y hermoso lugar. Una casa con un amplio jardín repleto de coloreadas flores.


Nos atendió una chica, la cual había estado años atrás en San Sebastián. El lugar nos cautivó. Macetones lleno de flores, y en el jardín, algunos aperos dispersos decorados todos con excelente gusto.
Subimos a nuestra habitación, una agradable buhardilla en la que pasaríamos dos noches.



Dimos una vuelta por el extenso jardín, y a eso que nos encontramos con los dueños del hostal, con los que intercambiamos algunas palabras. Ellos con mucho mimo cuidaban de cada rincón del jardín.


Preguntamos por algún restaurante típico de la zona y con buena comida, la chica de recepción no lo dudó, nos envió al “Kaku Maja”, en el mismo centro de Sigulda. Excelente manjar y con una estupenda calidad-precio.
Estamos en el Parque Nacional de Gauja, el más antiguo y popular del país que se creó en 1973.


En Sigulda nos dirigimos a la reserva museo de Turaida (5 km). Al principio empezamos a andar por la carretera, puesto que no dimos con ningún transporte que nos llevara hacia el complejo. Tras dos kilómetros de caminata y a la altura del puente sobre el río Gauja hicimos auto stop. Un chico letón nos acercó hasta el mismo recinto. La entrada cuesta 3 €.


El castillo medieval de Turaida es una importante fortificación del arzobispado de Riga. Su construcción empezó en 1214, en el lugar del arruinado castillo de los Livos.


Su torre principal es una de las más antiguas construcciones del castillo. La torre tiene cinco plantas y tiene una altura de 38 metros.


Junto a esta, y rodeada de una zona verde y boscosa nos vamos encontrando un total del 39 edificios y construcciones históricas, repartidos en 42 hectáreas de superficie.


La iglesia, casa del jardinero, secadero, granero de manzanas, establo, cochera, casa del mayordomo, perrera…

La gran torre semicircular fue construida en el siglo XV, a la vez que el muro de defensa occidental.
En muchos de sus edificios podemos disfrutar de exposiciones  permanentes  de la época.
El atractivo de este lugar fue advertido por sus antiguos habitantes (los Livos del río Gauja) que le dieron el nombre de Turaida. 

Este museo-reserva se ha convertido en el complejo más visitado de Letonia.


Junto a la entrada del recinto podemos disfrutar de las excelentes vistas de un lago, rodeado por la casa de los sirvientes, la herrería y la sauna.
Abandonamos ya Turaida y nos dirigimos a pie de nuevo hacia Sigulda.


Carretera abajo y disfrutando de un hermoso paisaje rodeado de frondosos bosques llegamos hasta el puente sobre el río Gauja.


Una vez allí coincidimos con la vista de un teleferico, desde donde algunos jovenes hacían puenting.
Junto al río hay varios senderillos por los que se puede dar un agradable paseo. Incluso se podría visitar la gruta de dainu, nosotros quisimos entrar pero ya estaba cerrada.


De vuelta a Sigulda visitamos el castillo nuevo de Sigulda. Un magnífico edificio que se construyo en 1867 cerca del castillo principal.


Rodeado por bellos jardines y sosegados paseos, este castillo tiene un bonito enclave, y desde él podemos disfrutar de hermosas vistas sobre e río Gauja.


En la torre del castillo luce de forma esbelta la bandera de Letonia. La tradición afirma que dicha bandera letona nació en Césis hacia 1280. Según la leyenda, los guerreros de una tribu letona envolvieron a su jefe moribundo en una bandera blanca que habían arrebatado a sus enemigos estonios.  Después de un conmovedor discurso el jefe murió y los huerreros retiraron la bandera de su cuerpo y vieron que la sangre había formado en ella dos franjas rojas; la franja blanca es donde el había yacido.





El museo de arte e historia de Césis alberga una exposición sobre la bandera letona.
Ha sido un día largo, con lo que nos dirigimos a uno de los  supermercados de Sigulda.

Nos aprovisionamos de algunas comidas y bebidas, y tranquilamente nos dirigimos hacia nuestro hostal. Con el cielo estrellado, pusimos nuestro banquete en una de las mesas de ese extenso jardín, y saboreando una exquisita cerveza letona nos pusimos a comer, mañana partiremos hacia Cesis.



Día 10. (LETONIA) Sigulda-Césis-Sigulda




El día de hoy lo dedicaremos a la visita de la cercana localidad de Césis. Ubicada a solo 35 km de Sigulda y dentro del Parque Nacional de Gauja, Césis es una bella localidad en donde pudimos disfrutar de un excelente día de fiesta medieval.

Ya nos informamos de los autobuses que salían hacia Césis, así que a las diez de la mañana nos dirigimos hacia la parada, cerca de nuestro hostal.



El autobús iba atiborrado de gente, con lo que después de varios empujones nos pudimos acoplar. El autobús nos costaría 4 € ida y vuelta.



Tras 45 minutos de viaje, por fin llegamos a Césis.  Tras un excelente y barato desayuno anduvimos hasta el centro de Cesis, ubicado a solo 400 metros de distancia.


Tuvimos suerte, estaban celebrando sus fiestas locales, con lo que el ambiente estaba servido por todas las calles. Además, muchos de sus habitantes vestían con ropa de época.


Césis es una de las poblaciones más antiguas de Letonia y sus serpenteantes callejuelas están bordeadas de bellos edificios de madera y piedra.
El complejo del castillo de Césis es su principal atractivo, y visitar sus torres nos remontas a tiempos pasados.



En la entrada del castillo, una chica letona, rubia y muy alta nos da un farolillo, al que prende con una pequeña llama.
Iluminados solo con la tenue luz del cándil, subimos los escalones que nos lleva a la parte más alta de la torre. Algunas pequeñas exposiciones nos vamos encontrando en cada una de sus plantas, desde las que podemos disfrutar de excelentes vistas de la ciudad.


Una vez abajo nos trasladamos al lugar donde se encuentra toda la gente vestidas con trajes de época y en donde se hacen algunas representaciones de los oficios de antaño.


Repartidos en una explanda, y dentro del    complejo   del   castillo,  cada personaje ataviado con llamativas ropas nos hacen detener para disfrutar de bellos momentos y que ahora me hacen recordar gratamente.


Unos, tocan  curiosos instrumentos de música y a la vez, otros le acompañan con algunos cantares de fondo.
Algunas señoras cocinan en la lumbre unos exquisitos postres, las cuales, tras pasar por sus puestos nos lo hacen probar. Unos piñonates dulces, relleno de mucha miel nos ofrece una simpática muchacha con ojos azules, tes pálida y guapa, muy guapa. En el puesto de al lado nos detiene su dueño y nos pregunta que de donde somos, a lo que nosotros le contestamos que venimos de España.





 En su interior, una pareja de músicos, (el tocaba el órgano y ella la guitarra) ensallaban para un concierto que se celebraría esa misma noche y en el interior de la iglesia.  Así que teniendo en cuenta el calor sofocante que hacía fuera nos quedamos un buen ratito escuchándolos.


En la misma explanada y ubicado en un extremo, un pequeño restaurante improvisado nos reclama para acercarnos a él. Un penetrante olor a carne a la brasa y algunos guisos de la zona nos hacen detener para degustar de esos placeres.


Alla vamos, dos buenos filetones con verduras salteadas, un extraño guiso que nos sabemos que es, y que sabe estupendamente y dos cervezas Cesis de la tierra. Total a pagar ocho euros, no esta nada mal.


A buscar un hueco entre la hierba y a comer. Hemos tenido suerte, ha quedado una mesa libre; pues a comer disfrutando de todo este ambiente medieval.


En otro extremo de la explanada unos músicos tocan y cantan con una megafonía que penetra hasta el interior de las torres.




Tras la comida y un pequeño descanso a la sombra de estos esbeltos árboles, proseguimos nuestra marcha de visita.
En los alrededores del castillo decenas de tenderetes venden todo tipo de recuerdos y de suvenirs. Aquí aprovechamos para comprar algunos detallitos.


Muchos objetos de artesanía tradicional letona: artículos de hilo elaborado a mano, joyas de ambar, tallas en madera, y prendas de lana bordadas con simbolos tradicionales.


Salimos ya de la zona del castillo y nos dirigimos hacia la iglesia-catedral de estilo luterana.





 

En su interior, una pareja de músicos, (el tocaba el órgano y ella la guitarra) ensallaban para un concierto que se celebraría esa misma noche y en el interior de la iglesia.  Así que teniendo en cuenta el calor sofocante que hacía fuera nos quedamos un buen ratito escuchándolos.


En la misma plaza, los críos se refrescan en las aguas de una fuente, mientras los más adultos nos sentamos en la sombra de un restaurante refrescandonos con una jarra de cerveza.


Ya por la tarde dimos por finalizada nuestra visita a este bello lugar y sobre las seis de la tarde volvimos hacia Sigulda.



Día 11. (LETONIA) Sigulda-Riga




Desde Sigulda hasta Riga  salían autobuses cada media hora, con lo que optamos en no madrugar demasiado y coger el que partía a las 9,30 horas. Son 50 km los que separa ambas ciudades, costándonos el autobus algo menos de 3 €.


Una vez en la estación, tomamos un copioso desayuno y con mapa en mano nos situamos para dirigirnos hacia nuestro hostal ya reservado desde España.
Trolebuses, tranvías y un caos circulatorio podemos observar en nuestra marcha hasta llegar al hostal. Bellos edificios podemos ver durante todo nuestro recorrido.


No muy lejos y tras casi media hora andando llegamos a nuestros aposentos.


Riga es la ciudad más grande y cosmopolita de los paises bálticos y a la vez declarada como patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su arquitectura de “Art Nouveau”.


La colección de edificios arte noouveau de Riga se ubican en su mayor parte en el centro y ha sido reconocido por la Unesco por su belleza inigualable.


Muchos ejemplos datan de principios del siglo XX y están catalogados como art nouveau  ecléctico  en  el  que  se emplean asimetrías, ornamentación simbólica y detalles tomados de la naturaleza.


Además la ciudad posee otros estilos arte nouveau: el perpendicular, que ponía el énfasis en la composición vertical y el romanticismo nacional, que incorporó motivos tradicionales y el uso de materiales naturales.
Los principales edificios de interés se encuentran  al norte de la gran iglesia ortodoxa y en los alrededores del parque Vermanes. Siendo la calle con más edificios de este estilo, iela (calle) Alberta y srtelnieku iela.


En la Elisabetes iela en el número 23 nos podemos encontrar un edificio que luce tallas antropomórficas  y un frontón con el lema labor vinvint omnia (el trabajo lo conquista todo).


En la calle Alberta, el edificio con leones son poco habituales en el art nouveau al igual que las figuras femeninas que decora algún edificio de la misma calle.




A continuación detallo una relación de los edificios más destacados y su ubicación:

Calle Alberta iela 2a, 4, 8, 11, 12, 13. La calle Elisabetes iela 10b, 13, 23, 33. Calle Strelnieku iela 2, 4 y la calle Vilandes número 2.








Existe un museo de art nouveau que abrió sus puertas en el año 2009 y celebra el movimiento art nouveau que hizo a Riga tan famosa.


Hay otros ejemplos de art nouveau y que se hayan en el mismo centro de Riga, en su casco antiguo. Podemos destacar el edificio que se encuentra en kaleju iela 23 con su portal en forma de árbol y el de Audeju iela 7, el más antiguo de Riga.




Existe un libro de art nouveau publicado por Jumava de Silvisa Grosa y lo podemos adquirir en las oficinas de turismo del país.













Es hora del mediodía, el hambre aprieta, con lo que buscamos un sitio donde comer. Mejor imposible, restaurante típico letón con una abundante, variada y sabrosa comida. Estoy hablando del restaurante “Vermanitis” de la cadena Lido, situado en la calle Elisabeth 65, en frente del parque donde se ubica la iglesia ortodoxa.


Está decorada como si fuera una granja y los camareros visten trajes tradicionales letones. En este lugar podemos probar gran cantidad de comidas diversas y que escogemos    nosotros mismos, ya que funciona en forma de autoservicio.
Dispone de platos clásicos del país a precios muy razonables: carnes, guisos, patatas, arroces, ensaladas varias…


Tras nuestro merecido disfrute de un excelente manjar, nos dirigimos a continuación a visitar la iglesia ortodoxa.


La catedral ortodoxa rusa de estilo neobizantino recibe el nombre oficial de la Natividad de Cristo. Tiene cinco cúpulas y se construyó entre 1876 y 1884 para la creciente comunidad rusa de la ciudad. He de recordar que Riga es la ciudad de todos los paises báltico donde hay mayor población de origen ruso.


Hace muchísimo calor, con lo que aprovechamos para sentarnos un rato en la terraza de un bar ubicado junto a la catedral.


Atravesando la zona del parque vimos el grandioso monumento a la libertad, diseñado por Karlis Zale.
Este monumento de 42 metros es un poderoso simbolo de la independencia letona, se alzó en 1935 sobre el lugar que ocupaba una estatua de Pedro el grande. Su parte inferior está decorada con relieves y esculturas que representan las virtudes del trabajo, la vida espiritual, la familia y la protección de la patria.
Damos por finalizado el día de hoy y ya por la tarde regresamos a nuesto hostal.


Día 12. (LETONIA) Riga



Sobre las 9,15 nos fuimos para seguir con la visita a Riga, y para ello nos adentramos en el mercado central para respirar el ambiente local de la zona.
El mercado central ubicado junto al río Daugava ocupa cinco angares de zepelines y es uno de los más peculiares de Europa. En Cada angar se vende un mismo tipo de producto; en uno las carnes, en otro los pescados, en otros las verduras y frutas… y en los alrededores, cientos de tenderentes se agolpan, donde logramos encontrar de todo.


Es un mercado inmenso, en el que podemos degustar productos típicos de la zona, y adquirir cualquier prenda de vestir. Es muy común ver a amcianas ataviadas con pañuelos de colorines vendiendo medias y ropa interior en las esquinas del mercado.



La zona al este del mercado central se conoce desde hace mucho como el barrio Moscú , ya que muchos de sus habitantes eran rusos pobres. 
El edificio de la Academia de las ciencias y apodado “pastel de cumpleaños de Stalin” fue el primer rascacielos de Riga y se construyó entre 1953 y 1957 en un estilo seudobarroco. El edificio visto desde cualquier ángulo, nos impresiona.


Podemos subir, y de hecho subimos hasta la planta 17, (3 € la entrada) desde su balcón divisamos unas excelentes vistas de todo Riga.


Los angares del mercado los vemos perfectamente allá abajo, junto al río, y por la otra vertiente la iglesia rusa ortodoxa de la Anunciación (Tserkva Blagoveshteya).
Desde arriba, la mirada poco a poco la vamos dirigiendo hacia todos los rincones de esta enorme ciudad.


En este mismo barrio aún sirve de residencia a numerosos ciudadanos no letones con calles adoquinadas y edificios de madera y construcciones religiosas. Incluso antaño fue lugar donde vivía una pequeña colonia de judíos. De hecho en el año 2007 se inaguró un monumento sobre las ruinas de la sinagoga Coral, 66 años después de que los soldados alemanes llenaran el edificio de familias judías y lo incendiaran. El monumento incluye los nombres de 270 letones que rescataron a judíos durante la guerra.


Bajamos ya del edificio y nos dirigimos hacia el casco antiguo de Riga.
Durante muchos siglos Riga permaneció dentro de sus murallas en la orilla derecha del río Daugava, y esta zona es la que conocemos como el casco viejo de Riga. Ésta alberga la mayoría de monumentos de interés de la ciudad.



La plaza del Ayuntamiento es el corazón de Riga y en sus alrededores se concentra la mayor parte de sus bellos edificios y majestuosos templos.


El ayuntamiento se constuyó en 1334 y junto con la catedral Done y el castillo eran los tres centros de interés para los ciudadanos de Riga.


La plaza ha servido de lugar de mercado y escenario para celebrar fiestas y realizar ejecuciones. Algunos de sus edificios fueron destruidos por los rusos tras la II Guerra mundial pero fueron restaurado en el año 2001.


Hacemos un recorrido por las estrechas calles, bellos edificios y curiosos templos de Riga.
Junto a la plaza del ayuntamiento nos encontramos la iglesia de San Pedro. Este impresionante edificio ha sido destruido y levantado en varias ocasiones desde su costrucción en el siglo XIII.


 Otro bonito lugar es el Konventa Seta, el amplio patio del convento ha sido remodelada y alberga tiendas, galerias de arte y un museo de porcelana.


Junto al convento y la iglesia del San Pedro se algolpan muchos tenderetes de suvenirs, donde lo que más encontramos y a precios muy baratos son las famosas joyas de ámbar. Podemos adquirir preciosos marcos con algunos rincones de Riga decorados con pequeñas perlitas de ámbar.



 Seguimos callejeando hasta dirigirnos a la Catedral Done, quizás el templo más espectacular y más importante de Riga.



Fue fundada en 1211 por el obispo Albert Von Buxhoevden con el nombre de Santa María.
Durante la reforma adquriró su actual denominación de la palabra alemana Don, que significa catedral. 


Es el mayor lugar de culto de los paises bálticos y se ha remodelado a lo largo de la historia. La entrada al templo cuesta 3 €, pero merece la pena su visita por el interior, ya que son muchos los tesoros que guarda.


La catedral posee un fascinante claustro románico, con un patio embellecido con diversos tipos de plantas y flores.

Pasear por las galerías del claustro y disfrutar de la excelente decoración de las bóvedas de crucerías es todo un lujo, teniendo en cuenta que además es un día muy caluroso, y el frescor de las galerías hace que disfrutemos aún más.


La catedral parece haberse hundido, pero es el terreno circundante el que ha sido elevado para evitar las inundaciones del río Daugava.










Abandonamos ya la catedral y nos dirigimos hacia la plaza donde se encuentra la casa de los gatos y de las casas del gran germio y pequeño gremio.


El gran gremio se creó en el siglo XIII y monopolizó durante siglos el comercio en Riga. El edificio se construyó entre el año 1853 y 1860. Mientras tanto el pequeño gremio, menos poderoso, surgió para promover los intereses de los artesanos alemanes en Riga. Puede que este gremio tuviera menos prestigio que su vecino, pero su edificio con torre y chapitel es más atractivo.


El curioso edificio de la casa de los gatos y considerada como de art nouveau se haya en el cruce de las calles meistaru y Amatu. Según cuenta la leyenda, antes de la I Guerra Mundial  el propietario del edificio fue rechazado en el Gran Gremio por ser un mercader letón, ya que esta sociedad estaba reservada a los alemanes. Como replesalia colocó sobre el tejado dos figuras de gatos negros con el lomo encrespado y la cola levantada, con la parte trasera hacia la sede del gremio. Tras una larga batalla legal el mercader logró entrar en el gremio y cambió los gatos de posición.


Estuvimos buscando algún sitio donde comer, y francamente, ninguno nos parecía de nuestro agrado (sobre todo algunos por su alto precio), con lo que fuimos al mismo del día anterior y que tanto nos gustó. Tras una buena comilona letona y nuestro correspondiente cafelito, nos dirigimos de nuevo al centro para rematar nuestras últimas visitas.



Seguimos callejeando y al pasar por la plaza de la catedral Done, vimos unos músicos que estaban cantando en español, así que nos sentamos en la agradable terraza durante un buen rato.





Avanzada ya la tarde nos trasladamos a la zona comercial cercana a la estación central, por allí estuvimo curioseando y quedándonos asombrados de la cantidad de tiendas de marca que había por la zona y a precios desorbitantes. Tras un largo e intenso día, poco a poco nos drigimos a nuestro hostal a descansar, porque al día siguiente habría más. Entraríamos en Lituania.



Día 13. (LETONIA-LITUANIA) Riga-Siaiuliai




A las nueve de la mañana cogimos el microbús que nos llevaría hasta Siuliai, ya en Lituania y que la separaba de Riga en unos 133 km.
Cuando empezamos a subir al pequeño microbús (para 20 plazas), vimos que había más gente que plazas, con lo que nosotros nos apresuramos y pillamos las últimas, a pesar de que teníamos nuestros asientos reservados. Tres chicas orientales tuvieron que ir de pie (también con sus asientos reservados). A unos 20 km el conductor paró en una gasolinera para comprobar que personas se habían sentado sin su correspondiente  reserva. Tres lituanos melenudos se habían colado, con lo que se quedaron allí, y las tres chicas orientales ocuparon sus asientos.



Llegamos sobre las 11,30 horas, aunque el trayecto se nos hizo corto, ya que en el microbús, junto a nuestros asientos iba un hombre inglés con su hijo y no paramos de hablar sobre temas viajeros durante todo el trayecto.



Una vez en Siaulliai cambiamos algo de dinero ya que en el 2014 (y como último año antes de entrar el euro) todavía se utilizaba la moneda local. 1 €=3,42 lits. Preguntamos por el hostal que teníamos reservado, y tras algunas confusiones por fin llegamos, a tan solo quince minutos de la estación de autobuses.


Una bonita casa de madera con tres plantas y un total de ocho habitaciones. Lo primero que hacemos es preguntarle a la chica de recepción como podemos llegar a la Colina de las Cruces. Acostumbrada a la misma pregunta de muchos viajeros, ya tenía toda la información impresa, como llegamos, autobús, distancia, horario de ida y vuelta, lugar de parada…Así que sin pensarlo más y tras dejar nuestros bártulos en la habitación, vimos que salía uno a las 13,10 horas de la estación de autobuses. Con lo que ese cogeríamos.


La colina de las Cruces, Situado a unos 10 km de Siuliai. Le decimos al conductor del autobús que nos avise de la parada donde teníamos que bajar. Nos deja en un cruce, y desde allí tenemos que andar por una carreterilla durante 1,5 km. Es mediodía y hace un calor infernal, con lo que aprovechamos para poner el dedo por si algún coche nos puede llevar. No hay suerte, ninguno para, con lo que seguimos avanzando un poco resignados.



Tras algo más de media hora llegamos al centro de información. Rosa va fatigada, con lo que optamos por esperar y descansar unos quince minutos antes de empezar a visitar el lugar.


Sentados en unos butacones y tras ingerir muchos líquidos, aprovecho para ojear dicho centro, en donde venden algunos suvenirs, hay algunas máquinas de bebidas, y podemos adquirir algunos crucifijos para colocar en el cerro de las cruces.


Esta loma rodeada de miles de cruces, crucifijos y rosarios es una de las imágenes más evocadoras de Lituania y permite descubrir la fuerza del catolicismo en ese país.


Las cruces comenzaron a aparecer en la colina tras la dura represión de los levantamientos de 1831 contra la Rusia zarista.
A finales del siglo XIX había 150 cruces grandes. 200 en 1914 y muchas   más   cuando  los   soviéticos ocuparon Lituania en 1940. El nuevo régimen ateo consideraba la colina un símbolo religioso innecesario y la desmanteló en 1961, pero las cruces reaparecieron poco después.


Finalmente la colina fue dejada en paz y cuando el Papa Juan pablo II visitó en 1993 albergaba cruces y esculturas de todo el país y de todo el mundo.


Pasear entre miles de cruces, unas muy grandes, otras pequeñas, y cientos de ellas de tamaño diminuto da una extraña sensación.


Algunas recientemente colocadas y otras muchas ya oxidadas por el paso de los años. Hay algunos rincones donde se agolpan en montones y montones, algunas de madera, otras de metal, de varias formas y colores…


Tras algo más de una  hora paseando y contemplando este curioso lugar, era hora de comer, pero ¿dónde comeríamos? No habíamos traído nada de comida.




Vimos que en la carretera a unos 200 metros había un lugar que parecía un restaurante en medio del campo. Pues hacia allí nos dirigimos. Pero una vez que llegamos, la cocina ya estaba     cerrada,    con   lo    que   lo  único  que pudimos hacer fue tomarnos una cerveza.


Angelu, nombre del restaurante ubicado en medio de la nada


El siguiente autobús salía a las 17,20 horas, demasiado tarde. Así que nos pusimos a hacer auto stop, y el primer coche que pasó nos paró. No había pasado ni cinco minutos cuando una chica lituana nos llevó hasta el mismo Siauliai. Ella se defendía en italiano, con lo que la conversación fue un poco latina.

Puesto que era tarde y teníamos bastante    hambre,   la    chica   nos recomendó un excelente lugar donde comer, y que dicho de paso nos dejó en la misma puerta del restaurante. El reloj marcaba algo más de las cuatro de la tarde con lo que dudábamos de que pudiéramos comer.


Siauliai


Todo lo contrario, entramos en el restaurante Pasna Arkus situado en la calle Vilniaus nº 23. Buena comida y buen precio. Con bebida, postre y café, pagamos siete euros cada uno.


Dedicaríamos la tarde a pasear por Siauliai. Sin ser una ciudad con demasiado atractivo, a este lugar nos trajo la colina de las cruces, pero ya que estamos aquí pasearemos en plan tranquilo.


Quizás lo más interesante es la catedral de San Pedro y San Pablo.
Este lugar ha albergado espacios de culto desde 1445 y la ubicación exacta de la anterior iglesia de madera aparece señalada en una cruz de metal.



Una calle peatonal que hace de arteria principal de la ciudad está llena de tiendas y algunas terrazas, y junto a un bonito edificio, majestuosas esculturas instaladas en la misma entrada.



La plaza del reloj de sol. En el año 1986 se colocó un reloj de sol para conmemorar el 750 aniversario de la batalla del sol. El esbelto reloj, rematado por la escultura de un arquero dorado se eleva sobre el lago Talsos.




Día 14. (LITUANIA) Siaiuliai-Kaunas



A las 9,20 de la mañana cogimos el autobús que nos llevaría hasta kaunas, llegando sobre las 11,50, recorriendo un total de 160 km y costándonos el autobús 10 € cada uno, ya al cambio de los lits.



Una vez en Kaunas nos dirigimos al albergue que teníamos reservado, no  demasiado      lejos    de    la     estación  (1,5 km). Una vez allí y al ver la fachada exterior nos quedamos boquiabierto. El edificio parecía que se caía, una vez dentro estaba totalmente arreglado, incluso algo coqueto. Tenía una cocina para compartir entre todos los viajeros, y aunque el desayuno estaba incluido en el precio, lo vimos bastante pobre y escaso.





Una vez que dejamos nuestros bártulos nos dirigimos hacia el centro (a dos minutos), situándonos directamente en la calle Lasviés, siendo ésta la arteria principal, peatonal y donde se encuentran todas las zonas de interés: templos, terrazas, restaurantes, tiendas. Es el corazón de Kaunas.


En un extremo de la calle nos encontramos un hermoso templo, curiosamente su aspecto exterior es el de una iglesia ortodoxa y sin embargo su interior es católica.


Junto a ésta un buen lugar donde comer, muy barato y con buenas comidas. Es autoservicio, así que podemos elegir entre varias especialidades culinarias. Nosotros pagamos     cada    uno    6 €    y       nos hartamos de comer, con cerveza incluida.


Visitamos el interior de la iglesia, sorprendiéndonos el cambio de estilo.


Paseando calle abajo, nos dirigimos ahora hasta el otro extremo en donde se encuentra el ayuntamiento, varias iglesias y las vistas desde el río.


Hacemos una parada para visitar la catedral de San Pedro y San Pablo. Tras varias reconstrucciones, esta catedral del siglo XV adquirió su actual exterior gótico renacentista.


Junto a esta, la plaza del del antiguo ayuntamiento, conocido este como el Cisme Blanco.
Este ayuntamiento tiene una torre que le otorga aspecto de iglesia.



Se construyó a mediados del siglo XVI y fue resicencia de mercaderes, magistrados y el alcalde. La plaza del ayuntamiento fue un bullicioso lugar de mercado y corazón del casco antiguo.


A cinco minutos y detrás de esta plaza llegamos al río Nemunas, en el que paseamos un poco por su orilla y atravesamos por un puente para disfrutar de magníficas vistas desde el otro lado de kaunas.


Vemos como un grupo de chavales se bañan placenteramente en el río. Aunque parece que no hay mucho caudad, el agua corre velozmente debido a una fuerte corriente. Por ese motivo pensamos que los chavales se están atreviendo demasiado al bañarse de forma tan despreocupada.



Kaunas es la segunda ciudad mayor de Lituania y se haya en las confluencias del río Nemunas y Neris.


Dirigiéndonos ahora por el parque Santakos, junto a los ríos con dirección al castillo de kaunas.
Las ruinas del castillo revelan la importancia estratégica de su ubicación entre ambos ríos.


La estructura del castillo se utilizó como prisión en el siglo XVIII y fue restaurada en la decada de 1920.
Poco se concoce de lo que había aquí antes de que se levantara la primera estructura de piedra en el siglo XIII.


A esta hora de la tarde, el sol con sus tenues rayos impactan en la fachada del castillo, reflejeando éste unos colores ocres apagados y que resultan un tanto atractivo.
Con la tarde caida nos trasladamos a la calle junto a la plaza del ayuntamiento. Toda esa zona recobra una bulliciosa vida  nocturna, plagada de terrazas y restaurantes, en el que hay de sobra donde elegir. Nosotros comimos estupendamente en uno de ellos.


Día 15. (LITUANIA) Kaunas-Vilnius



Cada quince minutos salía un microbús (5 €) con destino a Vilnius, a solo 100 km de distancia. En este caso no quisimos madrugar mucho y salimos a las 10,15 horas.


Una vez en la estación, lo primero que hicimos fue informarnos sobre el horario de autobuses hacia el aeropuerto  y  la  isla  de   Trakai. Una vez informado, cogimos un taxi que nos llevó al albergue ( a 3 km) que teníamos reservado. Tampoco regateamos mucho el taxi, no nos merecía la pena, estábamos bastante cansado de tanto andar (25 lits, 3,5 €), se podía haber quedado en la mitad.


Un albergue con ambiente mochilero, ¡cuántos recuerdos de épocas pasadas!


Ubicado en el mismo centro, es un edificio con grandes cristaleras, y en la cuarta planta, el albergue. Para subir teníamos un código de seguridad, el cual teníamos que teclear para acceder al ascensor.




Vilnius, capital de Lituania y una ciudad con grandes atractivos. Declarado su casco antiguo como patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1994, combina los estilos góticos, neoclásico y un impresionante barroco tardio.


Vilnius en si misma es un monumento arquitectónico. Es una capital muy religiosa, casi el 100% de su población se consideran católicos practicantes, y eso lo podemos observar a cada paso que damos por su grandioso casco antiguo. Las grandes iglesias, la Catedral nos impresionan con su majestuosidad.

La catedral de Vilnius ha mostrado distintos aspectos desde su construcción en 1251 de una iglesia cristiana sobre un tenplo pagano hasta la actual estructura que data de finales del siglo XVIII. El arquitecto de su construcción introdujo un  moderno estilo clasista frances en la Vilnius barroca y presentó un proyecto para la catedral que recreaba un templo griego. El edificio fue clausurado por los soviéticos en 1950 y en un principio se sugirió utilizarlo como garaje de reparaciones de camiones. Sin embargo en 1956 se abrió como pinacoteca. Fue devuelta a la iglesia católica en 1989 y consagrada de nuevo un año antes de que se declarara la independencia.





La capilla de San Casimiro es una de las principales joyas barrocas de Vilnius y fue creada por maestros italianos entre 1623 y 1636.


En frente de la plaza de la catedral, está la calle Pillies Gatve, ésta nos adentra a la zona de mayor interés de Vilnius.




La primera iglesia barroca, la de San Casimiro fue levantada por los jesuitas entre 1604 y 1635, pero debido a un gran incendio fue reconstruida en 1750.


La plaza del Ayuntamiento es el corazón de Vilnius, y en ella se puede apreciar bellos edificios de arquitectura barroca. Este atractivo conjunto de torres y esculturas fue creado en los siglos XVII y XVIII por arquitectos italianos y polacos.


El famoso arquitecto lituano Laurynas Stuoka Gudevicius diseñó el ayuntamiento con un audaz pórtico clásico.
Todos los edificios lucen un elegante aspecto, con fachadas simétricas que reflejan una inconfundible influencia italiana. Sin embargo el ambiente místico tan peculiar de Vilnius diferencia esta zona de cualquier otra ciudad europea.


La calle Vokieciu es una de las más antiguas de la ciudad. Está repleta de terrazas donde podemos tomar unos aperitivos y disfrutar del trasiego de viajeros que pasean por aquí.


La plaza del ayuntamiento fue pavimentada de nuevo en 2006, sirvió durante siglos como lugar de mercado y centro de la vida pública. El edificio del ayuntamiento albergó un tribunal y los prisioneros eran obligados a marchar desde sus celdas hasta la plaza para ser decapitados. Actualmente alberga muchos eventos celebrados durante el año.








No muy lejos de la plaza nos trasladamos hasta la iglesia de Santa Ana. En ese momento el cielo se ennegreció y empezó a caer una fuerte tromba de agua.  Esta hermosa iglesia gótica de ladrillo rojo fue utilizada por los soldados de Napoleón como barracón durante su marcha hacia Moscú en 1812.


Se podría decir que esta iglesia, una joya gótica, fue la que encandiló a Napoleón. La leyenda cuenta que esta    iglesia    impresionó    tanto   a Napoleón que deseó llevarsela a Paris en la planta de la mano.




Junto a ésta, el peculiar barrio de Uzuppis, que significa detrás del río.


Este barrio se encuentra en un meandro del río Vilnia. Esta pintoresca zona de Vilniu alberga estrechas calles llenas de cafés, galería de arte y patios escondidos.


Los artistas que viven en él se declararon independientes en 1977 y tienen su propia bandera, presidente y día de la independencia (1 de abril).



Su constitución que incluye artículos como “todo el mundo tiene derecho a no entender nada” se halla enclavada en un muro de la calle Paupio. En la cercana calle Uzupio está la estatua del ángel que sirve de simbolo Uzupis.


Mientras veíamos caer esta tromba de agua, aprovechamos para tomarnos unas cervezas en la terraza existente junto a la estastua del ángel. Una vez que escampó, subimos calle arriba para disfrutar de unas privilegiadas vistas de Vilnius.
Siguiendo las indicaciones de nuestro libro llegaría un momento en el que  a la altura de la escuela de la calle kriviu  nos encontramos un pequeño sendero, sin señalizar, y que ofrece unas espectaculares vistas de Vilnius. Al principio nos costó encontrarlo, ya que el senderillo se adentra entre unos árboles.


De frente a nosotros, la torre del castillo superior, ubicado junto a unos jardines, cerca de la catedral.

De nuevo nos dirigimos hacia el centro de vilnius, entrando por las puertas del Amanecer. La tradición nos cuenta que en cada acceso a la ciudad se colocaba una capilla o imagen religiosa para salvaguardar la ciudad de los enemigos y proteger a los viajeros que partían. 



En este caso es la Virgen de la Misericordia, una imagen supuestamente milagrosa. Los milagros que se le atribuyen fueron registrados por las monjas del convento carmelita vecino.


Por último nos dirigimos hacia el recinto universitario.  La universidad más antigua del este de Europa se fundó en 1568 como colegio jesuita y en 1579 se convirtió en una escuela de educación superior. El actual campus construido entre los siglos XVI y XVIII combina varios estilos arquitectónicos.


Bellos edificios de estilo renacentista nos podemos encontrar por los alrededores de la zona universitaria. El día había trascurrido de forma intensa, así que poco a poco nos trasladamos hacia nuestro albergue.


Pero antes nos detuvimos en un super para comprar todo lo necesario para ya en el albergue tranquilamente degustar nuestros sabrosos bocatas.






Día 16. (LITUANIA) Vilnius-Trakai-Vilnius



Como este sería nuestro último día, en el albergue preguntamos por el autobús que nos acercaba a la estación de autobuses (el 53 y el 1G).
Una vez allí nos dirigimos a la consigna para dejar las maletas durante todo el día, hasta las 21 horas. Teníamos previsto hacer una excursión hasta la cercana isla de Trakai (25 km).

Cada media hora salían autobuses hacia Trakai, con lo que tranquilamente desayunamos y cogimos el autobús de las 11 horas. 




Una vez en la estación, nos fuimos hasta la isla, que se encuentra a unos dos kilómetros. Durante todo el trayecto podemos ir viendo los lagos y unas bonitas y pintorescas casas pintadas con colores vivos.


Este castillo insular, una impresionante fortaleza para cualquier invasor, se construyó como sede del poder durante el reinado de Vytautas el grande y se finalizó justo antes de la aplastante victoria del gran ducado sobre los caballeros teutones en la batalla de Grünwald.


A medida que Vilnius adquiría importancia, Trakai fue perdiéndola y los cosacos lo destruyeron durante la invasión rusa en 1655.


A finales del siglo XIX las ruinas de la isla atraparon la imaginación de los artistas del resurgimiento nacional.
Es curioso que fueran las autoridades soviéticas las que aprobaran en la década de 1950 la reconstrucción de este monumento al glorioso pasado de Lituania, que se terminó en 1987.










El acceso al castillo se hace a través de un puente de madera que lo comunica con la orilla del lago.


El lago Galve, con sus 21 pequeñas islas sirve de foso al castillo. En el muelle se pueden alquilar barcas de remos y pedales para disfrutar de una espectacular vista del castillo.


Muchas tiendas de suvenir y restaurante podemos encontrar en la orilla del muelle, en donde el reclamo de los comerciantes es continuo.









Una vez dentro del castillo (5 € la entrada) son varios los espacios que podemos ver.  El museo de historia alberga una gran colección de armas y objetos encontrados durante las excavaciones; como jarras, azulejos y monedas del siglo XVI.


La torre del homenaje del palacio ducal tiene 30 metros y sirvió de residencia del gran duque y las torres defensivas circulares tienen una base de 4 metros de espesor.


La visita al interior del castillo se va realizando mediante el recorrido de algunos pasillos y dos plantas en las que se encuentran todas las salas.




Tras casi una hora de vista por el interior, de nuevo atravesamos el puente de madera y nos dirigimos hacia la orilla de enfrente, desde la que se puede disfrutar de unas excelentes vistas del castillo.


Bordeamos el lago y buscamos un sitio donde comer. Hay varios y muchos con muy buena pinta, pero claro los que están justamente en frente del castillo se suben algo de precio. Con lo que anduvimos un poco en el interior hasta que encontramos un buen lugar, donde comimos bien y a buen precio.




Una vez comidos nos fuimos a pasear un poco por la orilla del lago.


La primera parte del paseo la haríamos atravesando un puente hacia la otra orilla hasta que llegamos a un pequeño embarcadero desde donde ya no se podía pasar.


Tras media hora andando volvimos de nuevo hasta atravesar otra vez el puente, y ahora paralelo a la carretera del interior (por donde vinimos) pero bordeando el lago seguimos paseando durante otra hora más.


En nuestro paseo vimos varios pescadores de la zona en donde se lanzaban al lago en unas coloreadas barquichuelas.






A las 17 horas cogimos el autobús de vuelta, llegando a Vilnius media hora después.
Como todavía teníamos algunas horas por delante hasta que saliese nuestro autobús para el aeropuerto, nos fuimos a pasear en plan tranquilo por el centro de Vilnius.



Sobre las ocho de la tarde nos fuimos a la estación de autobuses, recogimos nuestras maletas, y en los bancos de la misma estación nos dimos un buen festín de bocatas. Ya a las nueve cogimos el autobús que nos llevaría al aeropuerto, situado a solo 5 km, y que en unos quince minutos llegamos.
Nuestro avión para Kiev salía a las 7,05 horas, y una vez hecha la escala en Kiev (solo 45 minutos) dirección  Madrid.
Así que teníamos una larga noche por delante en el aeropuerto. Preguntamos por el precio de un hotel que hay en el mismo aeropuerto (69 € la habitación), demasiado caro. De ese modo ya sobre las 22 horas buscamos unos buenos asientos para tumbarnos un rato, y así entre cabezada y cabezada podríamos dormir si acaso dos horas y de forma salteada.


Sobre las 5,30 horas la sala del aeropuerto se empezó a llenar de viajeros con diversos destinos: Moscú, Londres, Dubai, Munich…
Por fin, en los paneles informativos vemos nuestro avión con dirección a Kiev. Muchos ucranianos eran los que se dirigían a su país, pero otros muchos viajeros a otros destinos y que harían escala en Kiev. Una pareja de españoles (muy jóvenes, por cierto) él de Bilbao y ella de Santander, se dirigían a Uzbekistán. Cada verano recorría varios países, y ya llevaban unos pocos.
El tema de Kiev nos preocupaba enormemente por dos motivos:
1-La actual guerra que se había producido en ese país por parte de los separatistas pro-rusos, y que un mes atrás volaron un avión de pasajeros que partió de Malasia y en el que murieron más de 250 personas.
La verdad sea dicha, lo teníamos un poco presente.
2-Teníamos solo 50 minutos para el cambio de avión (era muy poco tiempo). Bastaba con que el avión se retrasara unos minutos para que pudiéramos perder el otro.
De este modo, una vez que llegamos a Kiev, y desembarcamos (quince minutos después) y el tiempo era más que justo. Rápidamente nos dirigimos al pasillo de “transfer” (los que hacíamos escala) y la cola era kilométrica (mucha gente para otros tantos destinos). Pensé, imposible, como tengamos que esperar esta cola no llegamos, así que busqué a una azafata y le enseñé nuestro vuelo hacia Madrid y que en media hora salía. Ella rápidamente nos llevó hasta el principio de la cola y pudimos pasar. Directamente entramos por la puerta de embarque después de entregar toda nuestra documentación. Por fin ya en el avión pudimos relajarnos y descansar un rato. Salimos a las 8,25 horas, llegando a Madrid a las 12,45 horas. Ya en Madrid con el tiempo justo para coger el  metro con dirección a la estación sur, donde allí cogimos un autobús que nos llevaría a Sevilla, saliendo a las 15 horas y llegando a las nueve de la noche.


Mucha de la información recogida en este diario-ruta de los lugares visitados está sacado literalmente del siguiente libro que llevábamos en nuestro poder.

Bibliografía: Estonia, Letonia y Lituania, de la colección de guías visuales de “El País” “Aguilar”. 

FIN