jueves, 4 de diciembre de 2008

Pamukkale (Turquía) Agosto-89


PAMUKKALE ( TURQUÍA )

CASTILLO DE ALGODÓN


Pamukkale, quiere decir castillo de algodón. La naturaleza convertida en hábil arquitecto, sobre un acantilado fluvial de más de doscientos metros de altitud, eleva este grandioso decorado surrealista que no se encuentra otro igual en todo el mundo.



Desde lejos, Pamukkale da la impresión de una serie escalonada de cataratas fosilizadas, pero en constante ebullición, vivas y cristalinas. Si nos acercamos, el paisaje adquiere la dimensión de un fantástico jardín acuático, vertiéndose estanque a estanque formando inmensas caracolas de roca calcárea similares a exóticas flores de origen tropical, de una blancura azulada y de una tremenda belleza.



Los manantiales calientes que brotan constantemente del interior de sus suelos calcáreos son el origen de este prodigio y el motivo primordial del asentamiento aquí de tantas civilizaciones pasadas.
En Pamukkale, el agua termal brota a una temperatura constante de 35º, vertiendo un caudal constante de 240 litros por segundo. Esta agua se utiliza para el tratamiento de distintas enfermedades.
Pamukkale constituye un escenario natural, en lo alto de un altiplano que domina el fértil valle de Denizli , un mirador formado por centenares de travertinos de todos los tamaños y formas.


A solo 5 kilómetros al norte de Pamukkale, en Karahayit, el agua brota de los manantiales a 38º, extraordinariamente rica en mineral de hierro, una enorme mancha de rojo sobresale en el verde paraje que rodea el manantial.

El amanecer y el atardecer son momentos únicos que solo se pueden vivir aquí, el sol cayendo tras las pequeñas cascadas, hacen que este lugar sea un verdadero paraíso.
Son cientos de personas las que allí se concentran, algunas para sanar, otras para disfrutar de las vistas y otras simplemente de paso, convierte a Pamukkale en un destino muy concurrido.
Cuando nos acercamos a Pamukkale, el brillo de los travertinos en las laderas, nos hacen sospechar de un rincón único en el mundo. Después de subir serpenteando por una carretera que nos llevará hasta lo alto de la meseta, son muchos los hoteles que coronan este idílico lugar, y en el que se encuentra un famoso establecimiento termal.



En este mismo enclave, tenemos que visitar las ruinas de Hierápolis. Se trata de una villa de reposo fundada en el año 190 a.c por Eumenes II rey de Pérgamo. Próspero bajo los romanos y se hizo rica con Bizancio. Esta villa termal, a la que se venía a recuperar la salud, se convirtió en una necrópolis , un inmenso cementerio.
En esta se encuentra un gran teatro, después de pasar por una iglesia bizantina y un templo de Apolo.
Este lugar es ideal para pasar un par de días; el paisaje es fabuloso, las aguas cálidas y deliciosas, todo tipo de alojamiento y unas maravillosas ruinas para visitar, y si aún tenemos suerte, podemos disfrutar de alguna representación en el teatro.


Datos de interés

Embajada y Consulado de Turquía en Madrid: C/Rafael Calvo, 18-2º. 28010 Madrid Tel. 913 19 80 64
Como llegar: Ir a Pamukkale, es ver también otra parte de Turquía, por lo que la mejor opción es llegar a Estambul, y desde aquí a solo 200 kilómetros se llega a Denizli, en las mismas puertas de Pamukkale.

Lo que uno no se puede perder: El amanecer y la puesta de sol sobre los travetinos.
Donde dormir: Hay hoteles, pensiones y camping de todas las categorías, aunque una buena sugerencia sería una casa particular, siempre se conocerá mejor el sitio.
Más información: http://www.aturquia.com/

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